Han pasado ya cinco meses desde que Sandra Peña decidió quitarse la vida tras sufrir bullying por parte de tres compañeras del colegio. Tras este tiempo, se sabe que esto se podía haber evitado por completo si el centro escolar hubiera actuado como debería.
Realizando una cronología de los hechos, ya en junio, a final de curso, Sandra le comenta a su madre que lo está pasando muy mal. Zara, su madre, decide hablar con la tutora para pedir que separe a su hija de las otras compañeras que le acosan. En septiembre llaman al colegio e incluso van para avisar a los profesores en persona, hasta que finalmente les cambian de clase. Sin embargo, mes y medio después, Sandra no aguanta más y se quita la vida.
Tan solo dos días después del suicidio, el 16 de octubre, la Junta de Andalucía revela que este colegio jamás activó los protocolos pertinentes tras conocer el caso de Sandra.
"Desde el colegio no hicieron nada. Miraron para otro lado"
Los padres de Sandra han querido contar su historia y la de su hija en Espejo Público junto a Susanna Griso: "Esto es un aprendizaje diario. Me gusta explicarlo así porque cada día que te levantas empiezas a aprender que Sandra no está", declara su madre. También han querido denunciar la falta de actuación del colegio ante el acoso escolar que sufría.
Zara comenta que su hija Sandra recibió ayuda psicológica durante el verano y al comienzo del curso le entregaron el informe de la psicóloga al centro. Zara detalla que "el 1 de septiembre lo envío por correo y el 3 nos reunimos con ellos. Decidieron abrir los dos protocolos y yo les dije que adelante con ello". Además, recalca que desde el colegio les confirmaron que "hablarían con las familias de las acosadoras", algo que nunca llegó a producirse.
Con todo esto, Sandra piensa que sí se han activado los protocolos, pero ve que sigue todo igual y, como cuenta el padre, "pensaría: esto no va a cambiar". Zara explica que el colegio no solo le engañó a ella: "El cole me engaña a mí, pero también engaña a la psicóloga de Sandra y después intenta engañar a Inspección de Educación, modificando el acta donde habíamos recogido que se abrían los dos protocolos".
El padre fue tajante: "Pensábamos que nuestra hija estaba vigilada, pero no hicieron nada. Miraron para otro lado". Cuentan que "el colegio ha solicitado el archivo de la causa porque no quieren que se investigue". Lo más duro que cuentan los padres y que demuestra que el colegio no hizo nada al respecto es que Sandra escribió su carta de despedida en mitad de clase.
A raíz de estos hechos, los padres han iniciado acciones legales por la vía penal contra el colegio. Su querella se apoya en informes de la Inspección Educativa y en las diligencias de la Fiscalía de Menores, que, según indicaron, apuntan a que el profesorado conocía la situación.

