La muerte de Sandra Peña, la niña de 14 años que sufría bullying en el colegio Irlandesas de Loreto y que se suicidó el pasado martes, ha devuelto al primer plano del debate los problemas sobre el acoso escolar y el papel de los padres y los colegios por frenar esta lacra. Equipos de fútbol, el mundo de la política y personalidades del ámbito de la cultura y de otros ámbitos se han pronunciado sobre lo sucedido.
El escritor Arturo Pérez-Reverte ha publicado en su cuenta de X un post sobre este tema. "Se ha suicidado otra niña por acoso escolar y me he acordado de esto", acompañado de un link a un artículo publicado en su página web titulado 'Esas jóvenes hijas de puta' escrito el 26 de enero de 2015 con motivo del segundo aniversario del suicidio de Carla Díaz Magnien.
El caso de Carla Díaz Magnien
Esta joven sufría estrabismo y, al igual que Sandra, se suicidó porque era acosada por dos compañeras de clase. Carla se tiró por un acantilado de Gijón porque no podía más. Cuando Pérez-Reverte escribió el artículo, un juez acababa de condenar a las acosadoras a cuatro meses de trabajos socioeducativos. "Una estúpida pena", en palabras del escritor.
Por ello, el escritor invita a la reflexión y apunta a las conciencias de la gente, con la intención de removerlas, en un repaso por todos los factores que participan en el acoso a una persona. "Que se lo pregunten a los miles de homosexuales que todavía sufren desprecio en el colegio. O a los gorditos, a los torpes, a los tímidos, a los cuatro ojos", personas que tradicionalmente son motivo de burla por ser diferentes.
A esto, Pérez-Reverte añade "la cobardía, el lavarse las manos, la indiferencia" del resto, "el silencio de los borregos" o "el colegio y los profesores" a los que acusa de "pasar inadvertidos y no meterse en problemas con los padres", además de aquellos que "miraron para otro lado argumentando que son cosas de crías".
La palabra remordimiento es la que menos consulta el hombre en el diccionario
El autor del Capitán Alatriste carga también contra el papel de las redes sociales "donde toda ruindad tiene su asiento impune". En el caso de Carla fue el lugar donde los acosadores cargaron su odio, "más mofas, más bromas (...) hasta que incapaz de soportarlo" Carla se suicidó.
"El ser humano solo se acuerda de su propia crueldad y su cobardía cuando les interesa", expresa Pérez Reverte, y por ello la palabra "remordimiento" el hombre no la conoce y es "la que menos consulta en el diccionario", lamenta el escritor. "Supongo que a muchos se les habrá olvidado ya", es la frase con la que comienza el artículo y es perfectamente aplicable al caso actual.

