Los incendios azotan los montes un verano más en España. El mayor fuego de la historia de nuestro país se ha dado en Ávila y ha amenazado también Madrid y Toledo, al que se le suman otros incendios importantes como el de la Vall d'Uixó en Castellón. Todos ellos han quemado ya cuatro veces más que en todo el pasado año.
En Más de uno charlamos con Margarita Hernández, portavoz del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, que pide no resignarse como técnicos ante esta emergencia: "No debemos resignarnos como técnicos, podemos mejorar la salud de nuestros sistemas forestales, para que, cuando llegue el fuego, estemos más preparados y ser capaces de atajarlos mucho mejor".
Para mejorar la situación, solo cabe realizar un trabajo base de prevención, como reconoce Margarita Hernández: "El fuego vive de las condiciones meteorológicas, de la orografía y del combustible que se encuentra. Solamente podemos actuar sobre la tercera parte, la formación de esos ecosistemas para que sean lo más saludables posibles".
"El 95% de la población vive en el 5% del territorio. Tenemos que redoblar esfuerzos en prevención porque existe un desapego por aquellas actividades tradicionales en el rural y que ayudaban a mantener el estado de salud de esos bosques. Ahora hay que suplir a través de actuaciones preventivas", zanja sobre este tema Hernández.
La polémica con la ley de montes
Además, la portavoz del Colegio de Ingenieros de Montes habla sobre la polémica que se ha generado con la ley de montes, su aplicación y las prohibiciones a las que hacía referencia el propio Pedro Sánchez en su balance del curso. "La ley de montes no impide hacer ningún tipo de actuación sobre los montes. Establece la obligación de gestionarlos, de mantenerlos en buen estado. Tenemos que entender que la ley estatal es básica, cada una de las comunidades ha desarrollado su propia ley de montes, más adaptada a su territorio", dice Hernández, a lo que añade que esto "no significa que las leyes autonómicas establezcan estas prohibiciones de las que se habla, sí es cierto que toda la normativa forestal es bastante preventiva sobre las actuaciones, porque una actuación mal ejecutada tiene consecuencias importantes para la sociedad".
En este sentido, admite que los trámites "no son especialmente complejos" y se podrían "simplificar", pero no lo califica como algo "insalvable": "Lo que uno no puede hacer es lo que quiera y cuando quiera, las actuaciones requieren de una autorización".
Un pacto "más específico" sobre los montes españoles
"En las condiciones que se observan en estos incendios, me transmiten es que no habían visto nunca este tipo de comportamiento del fuego", sostiene la portavoz, que apunta a que existe la emergencia climática denominada así por el Gobierno, aunque no comparte su reflexión sobre un pacto de Estado tan genérico como ante una emergencia climática.
"Es evidente que existe lo que el Gobierno denomina emergencia climática, pero también decimos que el 56% de nuestro territorio es superficie forestal y necesita una acción de manera inmediata. Llamémoslo un pacto por los montes, por los incendios, porque aunque el pacto frente a la emergencia climática conlleva ciertas acciones sobre los ecosistemas forestales, pero es un pacto mucho más global y necesitamos de manera más inmediata algo específico sobre los montes españoles", afirma Hernández.
El cambio de población, clave en la prevención
La portavoz comenta también que todo se relaciona con la población que reside en algunos de los municipios que se han visto afectados por los incendios. "España es muy grande y diversa y no podemos generalizar, pero todo está relacionado con la población que reside en los municipios. Antes había trabajos en estas zonas", asevera, para después decir que, por ejemplo, en Pelayos de la Presa y Navas del Rey, hay "muchas segundas residencias", por lo que las personas que viven en ciudades tienen que "aprender" y "reeducarse" en este sentido.
"No puede ser que cuando veamos una máquina extrayendo leña del bosque pensemos que es un enemigo, realmente es un aliado que elimina todos esos restos vegetales o ese exceso de biomasa que hará más resiliente la zona cuando llegue el problema", reflexiona. También comenta que las personas que residían en estas zonas hace muchos años "usaban ese recurso para su propia existencia, pero ahora mucho perfil de residente actual no tiene ganado y no recoge él mismo esa leña para su casa".
