El escritor Arturo Pérez-Reverte se ha sumado a las críticas al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tras el fallecimiento de dos guardias civiles en Huelva durante una operación contra el narcotráfico. El escritor reaccionó con dureza en redes sociales, cuestionando la gestión del Ministerio y apuntando a la falta de medios con la que, a su juicio, operan los agentes en situaciones de alto riesgo como las persecuciones marítimas de narcolanchas.
"El desamparo moral y material en que este ministro (el de las condecoraciones a título póstumo) mantiene a la Guardia Civil en la (presunta) lucha contra el narcotráfico en el Estrecho es intolerable", ha escrito Pérez-Reverte acompañando sus palabras de una fotografía de Marlaska en el Congreso de los Diputados.
Asociaciones de guardias civiles estallan contra el Gobierno
Las palabras del escritor se suman al malestar expresado por asociaciones de guardias civiles, que han denunciado que la tragedia no es un "hecho aislado", sino la consecuencia de problemas estructurales ya advertidos en numerosas ocasiones e ignorados por el Gobierno: "La Administración tenía las advertencias sobre la mesa, pero las ignoró".
Consideran que este "no es un accidente imprevisto", sino "la consecuencia directa de una situación de riesgo documentada, analizada y trasladada formalmente a la Administración, que optó por no actuar". Así, denuncian que presentaron una serie de recomendaciones a la Comisión de Prevención de Riesgos Laborales, como que se atendiera "a la elevada peligrosidad y desproporción operativa", la "restricción del uso de embarcaciones semirrígidas sin protección a funciones de vigilancia no hostil" o la "dotación mínima de cuatro efectivos por unidad en misiones con posibilidad de abordaje".
Pero la respuesta que les dieron fue que "el criterio sobre si una embarcación sin protección debe enfrentarse a una narcolancha armada corresponde al agente que ya tiene encima el problema". Al mismo tiempo, recuerdan que el Congreso aprobó una proposición no de ley sobre la dotación de armas no letales para el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, pero que, pese a ser un "mandato parlamentario", sigue "sin desarrollo" y "sin ejecución".

