Efemérides astronómicas

El cielo de mayo nos deja más luz, mareas vivas más altas y una de las fotografías del año, el Manhattanhenge

Mayo rebosa luz y camino del solsticio de junio nos deja 55 minutos más de luz del primer al último día del mes. Venus y Saturno se asoman al alba y Marte y Júpiter al ocaso. Tenemos tres lluvias de estrellas, las más esperadas, las Eta Acuáridas del Halley.

Belén Gómez del Pino

Madrid |

La foto más esperada en Nueva York en mayo, el Manhattanhenge
La foto más esperada en Nueva York en mayo, el Manhattanhenge | Foto de Aditya Chinchure en Unsplash

Comienza mayo la luna en creciente para alcanzar la fase de llena el jueves 22 de mayo. Será la luna llena de las flores. A partir de ahí inicia su fase decreciente para finalizar el mes desapareciendo del cielo como luna nueva el martes 27 de mayo. La cercanía de esta fase con el perigeo, la menor distancia a la Tierra, provocará mareas vivas más fuertes de lo habitual.

Mayo juega con la luz y nos deja casi una hora más diurna, en junio se producirá el solsticio de verano, que marca el punto más alto del Sol y por tanto el día más largo del año y la noche más corta.

Jugando con esa luz, mayo nos deja una de las imágenes míticas del año, el Manhattanhenge. Los afortunados que se encuentren en Nueva York podrán ver la perfecta alineación de nuestra estrella con las calles este-oeste de Manhattan. La luz solar cubre de luz dorada la zona dejando fotografías para el recuerdo. El fenómeno ocurre dos veces al año, en mayo y en julio. Este mes ocurrirá en el atardecer del día 30 de mayo. Quienes no estemos en Nueva York podremos verlo en las imágenes que sin duda se compartirán ese día.

Planetas

Mercurio no es observable este mes, ya que su eclíptica está por debajo del horizonte. No lo recuperaremos hasta el 10 de junio, cuando se asome a la caída del Sol y muy próximo al punto del ocaso.

Venus repite como lucero del alba. Pasa el mes en Piscis y se asoma al cielo alrededor de hora y media antes que el Sol. Es el rey del amanecer con una magnitud que, aunque disminuye ligeramente, se mantiene en unos potentes -4,2 de magnitud.

Marte se deja ver la primera mitad de la noche entre las estrellas de Cáncer, aunque a final de mes pasará a Leo. Con ojo entrenado es fácil apreciar su brillo rojizo, aunque baja de luminosidad para quedarse en 1,3.

Júpiter aparece sobre el horizonte oeste al final de la tarde y se pone alrededor de medianoche, cada día un poquito antes. Pasa el mes en Tauro y apura los últimos días antes de su oposición con el Sol el 24 de junio. No volveremos a recuperarlo hasta julio ya en el cielo del amanecer. El día 1 y el día 28 comparte espacio con el filo que la luna deja en sus fases de creciente.

Saturno asoma por el este con una magnitud de 1,1 una hora y media antes del amanecer. Continúa su movimiento aparente hacia el este y pasa el mes en Piscis. Sus anillos siguen siendo una fina línea debido a la inclinación del planeta.

Estrellas fugaces

Mayo nos deja hasta tres lluvias de estrellas: las Tau Hercúlidas, con máximo la madrugada del 30 de mayo y radiante en la constelación del Boyero, cerca de la estrella Arturo; las Eta Líridas, con máximo el 10 de mayo y radiante en la Lira; y la más esperada, las Eta Acuáridas, restos de polvo del cometa Halley. La noche de mayor intensidad será la del 6 de mayo. Hay que buscar el origen entre las estrellas de Acuario y esperamos unos 50 meteoros por hora. Son estelas persistentes y de larga trayectoria. El mejor momento para observarlas, antes del amanecer, siempre en lugar oscuro y por tanto sin contaminación lumínica.

No olviden pedir deseos. ¡Felices estrellas!