El 'caso Epstein' continúa generando informaciones cada más inquietantes a raíz de la publicación por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos de miles de documentos, fotografías y vídeos que muestran imágenes y conversaciones comprometedoras del círculo de amigos de Jeffrey Epstein.
Una de esas informaciones inquietantes es la intimidación a la que Epstein sometía a periodistas y editores de periódicos para que no publicasen informaciones sobre sus prácticas pedófilas.
Fernando Rueda explica en La rosa de los vientos la cara más amenazante y "casi mafiosa" del financiero que salió cuando una periodista investigaba para Vanity Fair su "excéntrica" vida desde que se había convertido en multimillonario.
La primera investigación y las hermanas Farmer
La revista Vanity Fair encargó a una de sus periodistas que realizara un artículo sobre el magnate que mostrara su lado más personal y desconocido, así como sus inicios en los negocios financieros.
La periodista comenzó a investigar sobre él y llegó hasta dos hermanas que aseguraban haber sufrido abusos por parte de Epstein: Marie y Annie Farmer. En la conversación que mantuvieron, Marie explicó que en 1996 era una artista que trabajaba en Nueva York y a la que Epstein había comprado unos cuadros para apoyarla en su carrera.
Pero una noche de ese mismo año tanto el financiero como su pareja, Ghislaine Maxwell, la realizaron tocamientos. Más tarde, se enteraría de que su hermana pequeña Annie también había sido sometida a un masaje en casa de Epstein, por lo que se quedó en estado de shock y decidió contactar con las autoridades.
Tal y como explican medios como The New York Times, los informes que presentó cayeron en saco roto y nunca pasó nada. De hecho, ella finalmente abandonó su carrera artística. Hoy se sabe que los informes de las hermanas Farmer que se presentaron hace 23 años, constituyen las primeras acusaciones conocidas contra Epstein.
Las prácticas "mafiosas" que silenciaron el reportaje
La periodista de Vanity Fair habló sobre este asunto con Epstein antes de publicar el reportaje y él lo negó todo alegando que las chicas mentían y que era fruto del rencor. Aún así, explica Rueda, la reportera no le creyó y él se dio cuenta, por lo que decidió cambiar de estrategia y amenazarla.
Al parecer, la periodista estaba embaraza de gemelos, algo por lo que Epstein le preguntó: "Él le pregunta en qué hospital va a dar a luz, ella no se lo dice porque lo nota como una amenaza. Él responde que se enterará de todos modos porque tiene amigos en todas partes y que, dependiendo de lo que publique, si hace falta le hará vudú para que pierda a los niños".
Tras esto, Epstein decidió amenazar también al editor de la revista, que en un principio no cede. Pero días después, encuentra en su casa, la cabeza cortada de un gato, "un típico gesto mafioso", y posteriormente, una bala en la puerta de entrada a su residencia. Finalmente el editor dio marcha atrás y se publicó el reportaje sin hacer ni una sola mención a lo que habían contado las niñas. El artículo se tituló El talentoso señor Epstein.
El meteórico ascenso del financiero
Para entender la red secreta de contactos que tenía Epstein, Rueda explica el lado profesional del financiero, que comenzó a amasar su fortuna gestionando el dinero de sus clientes: sacaba la mayor rentabilidad posible y se aseguraba de que la presión fiscal sobre ellos y sus beneficios fuera la mínima. Así se fue tejiendo una red de amistades que se amplió gracias al boca a boca.
Epstein se movía muy bien con las finanzas y él mismo reconoció en una entrevista que únicamente trataba con clientes multimillonarios, ya que ahí la comisión que recibía era mucho más alta.
El 'caso Epstein' erosiona a Donald Trump
Una de las personas a las que más daño está haciendo toda la información que se está publicando es al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario mantiene que rompió hace mucho tiempo con el pederasta, aunque sus seguidores piensan cada vez más que su Administración trabaja más para proteger a los poderosos que a las víctimas.
Durante las elecciones de 2024, Trump se comprometió a revelar los nombres de los responsables de los abusos cometidos por Epstein y sus amigos. Pero no fue el único que lo hizo: Pam Bondi, una de sus fieles y actual Fiscal General, también lo prometió. Sin embargo, los bandazos de Bondi sobre los papeles de Epstein han puesto el foco en Donald Trump.
Hace un año, un periodista preguntó a Bondi si existía una lista de clientes del pederasta. Ella lo confirmó y de hecho, aseguró que dicha lista se encontraba sobre la mesa de su despacho, "por orden del presidente". Tiempo después aseguró que en esos documentos "no había nada importante", defraudando así a las víctimas primero y después al Congreso y a los seguidores de Donald Trump.
El escándalo provocó que el presidente quisiese culpar a los demócratas, a los que acusaba de usar a Jeffrey Epstein como cortina de humo para no reconocer sus éxitos económicos. Después, ordenó una investigación contra Bill Clinton y su relación con el pederasta, pero esto no evitó que el Congreso aprobase una ley para publicar los millones de documentos de la investigación, que son los que estamos conociendo estas últimas semanas.
