Según informa El Mundo, La Audiencia Provincial ha dado luz verde a la apertura de diligencias por un posible delito de sustracción de menores contra Juana Rivas, tras negarse a entregar a su hijo Daniel al padre, Francesco Arcuri, como ordenaba una sentencia italiana. El tribunal no solo cuestiona su reciente actuación, sino que deja entrever que la madre podría haber vulnerado las condiciones del indulto que recibió en 2021.
Y es que, según subraya el auto judicial, Rivas "sabía desde el 18 de febrero que debía devolver a su hijo" y aun así optó por no hacerlo, desoyendo una resolución firme. Esa negativa, advierten los magistrados, no solo tiene consecuencias penales, sino que podría activar la revocación del indulto que le evitó la cárcel hace menos de cuatro años, cuando ya fue condenada por un caso similar.
Una mala actitud de Rivas
El texto de la Audiencia es particularmente duro con la actitud de Rivas. Califica de "grave" su conducta y lamenta su "deliberada voluntad de incumplir" lo dictado por los jueces. Incluso considera "precipitada" la decisión de la magistrada de guardia que, el pasado 7 de enero, permitió que la madre se quedase con el niño en Granada.
En su opinión, esa actuación se basó en una declaración de Daniel que, si bien fue considerada "seria y convincente", resulta poco coherente con lo que había dicho apenas un mes antes en Italia: que quería quedarse en Cerdeña con su padre.
El auto también recupera fragmentos de la sentencia civil italiana del 18 de febrero, especialmente crítica con el papel de Rivas. El tribunal de Cagliari no solo duda del relato de malos tratos que la madre ha sostenido públicamente, sino que señala que dichas acusaciones "parecen ser el resultado de su voluntad de oscurecer la figura paterna frente a sus hijos y de asegurar su posesión exclusiva sobre ellos".
Sobrepuesto a los medios sin ninguna justificación
En esa misma línea, añade que Rivas "persiste activamente en el empleo de sus hijos en el marco del conflicto con Arcuri", y que "no tiene ninguna consideración y respeto por las necesidades, sentimientos y deseos de Daniel, quien, por otra parte, como ha señalado Arcuri durante el procedimiento, también ha sido sobreexpuesto en los medios de comunicación sin ninguna justificación, igual que su hermano".
Uno de los pasajes más contundentes de la resolución llega al calificar su comportamiento como "patológico", asegurando que, a pesar de que Daniel tenía su vida establecida en Carloforte, "por segunda vez lo saca arbitrariamente del contexto de vida que había vivido hasta ese momento, sin importarle el impacto psicológico sobre el propio menor".

