Este lunes ha llegado al puerto de Rotterdam el crucero neerlandés MV Hondius, donde será desinfectado por el brote de hantavirus que ha tenido a bordo, una vez desembarque la tripulación restante, que será puesta a prueba y en cuarentena en Países Bajos.
La embarcación ha atracado sin los habituales pasajeros, ya en sus respectivos países, rodeados por una marea de prensa internacional pendiente de su llegada al puerto designado para devolverlo a condiciones seguras.
El puerto de Rotterdam es considerado el puerto más grande de Europa, uno de los pocos del continente con infraestructura permanente para cuarentenas marítimas y preparado para recibir embarcaciones con riesgos sanitarios, como indican los protocolos internacionales de salud marítima que atribuyen a Países Bajos la responsabilidad de gestionar la situación.
27 personas pendientes de la PCR y posterior cuarentena
Una vez amarrado en el puerto, las 27 personas que han continuado a bordo se someterán a pruebas médicas, incluido personal extranjero, tras la evacuación de la mayoría de los ocupantes del barco en Tenerife. Del total de personas que siguen en la embarcación, 25 son miembros de la tripulación y van acompañados de dos empleados del Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de Países Bajos (RIVM), encargados de supervisar la situación sanitaria durante la travesía.
De las personas que siguen a bordo, cuatro son ciudadanos neerlandeses que podrán completar la cuarentena en sus domicilios; mientras que los otros 23 son tripulantes extranjeros: 17 filipinos, 4 ucranianos, un ruso y un polaco.
Tras el desembarco controlado de la tripulación, comenzará una operación integral de limpieza y descontaminación del crucero, un proceso que, según especialistas marítimos consultados por EFE, podría prolongarse al menos una semana debido a las dimensiones del barco y la dificultad de certificar la eliminación completa del virus.

