Marta García Aller ha conversado con Lincoln Macario Maia, investigador del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca y periodista político en Brasil desde hace 25 años, sobre la victoria de Lula da Silva en las elecciones brasileñas y las claves de su remontada en la segunda vuelta.
Lula se ha impuesto con el 51,79 % de los votos, frente al 48,21 % de Flávio Bolsonaro, una diferencia de más de cuatro millones de apoyos. Entre las dos vueltas, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) sumó más de diez millones de votos, mientras que su rival obtuvo alrededor de 3,7 millones más.
Para Maia, uno de los factores que explican este resultado ha sido el temor a una victoria de la ultraderecha, pero también la movilización de los militantes y activistas durante las dos últimas semanas de campaña. Según ha explicado, hubo un esfuerzo especialmente intenso de las bases del PT y de otros sectores políticos, incluidos grupos de la derecha contrarios a Bolsonaro, para movilizar el voto a favor de Lula.
El periodista ha recordado, además, que Lula mantiene una relación relativamente buena con el centroderecha, con el que ya ha gobernado y negociado en anteriores etapas. Esa capacidad de alcanzar acuerdos resulta especialmente importante para la izquierda brasileña, que en los últimos años ha contado con una representación limitada en el Parlamento: 140 diputados de un total de 513 en su mejor momento.
Las redes sociales, decisivas en la remontada
Maia ha destacado el papel "fundamental" de las redes sociales durante la campaña. A su juicio, el PT y las formaciones que respaldaban a Lula no prestaron suficiente atención a este terreno durante la primera vuelta, pero corrigieron esa estrategia en el tramo final de la campaña.
Uno de los ejemplos fue la iniciativa impulsada por André Janones, diputado del PT, que lideró un grupo de WhatsApp denominado 'Ejército de Lula' para coordinar la difusión de mensajes favorables al candidato en las redes sociales.
Los participantes asumieron tareas diarias de comunicación y dedicaron varias horas al día a compartir contenidos y movilizar apoyos. "En Brasil las personas se convirtieron en bots", ha resumido Maia, en referencia a una militancia que trabajaba de forma organizada y constante para amplificar los mensajes de campaña. De esta manera, los simpatizantes de Lula reprodujeron una dinámica de difusión, "haciendo el trabajo que hacen los bots para las campañas de la extrema derecha".
Haciendo el trabajo que hacen los bots para las campañas de la extrema derecha
Los retos del próximo mandato
Tras la victoria electoral, Lula tendrá que afrontar varios desafíos. Maia ha señalado, entre ellos, la política geopolítica y la relación con Estados Unidos, con especial atención al interés que ha mostrado Donald Trump por las elecciones brasileñas y por los minerales críticos del país.
En el ámbito nacional, otro de los principales retos será gobernar con un Parlamento en el que la derecha y la extrema derecha tienen un peso importante. El presidente electo tendrá que negociar con otras fuerzas para sacar adelante sus iniciativas, además de gestionar las diferencias internas del PT, que también responden a intereses territoriales. Por último, el investigador ha apuntado a la regulación de las redes sociales como otra de las cuestiones que Lula deberá abordar. Se trata de un asunto que, según ha recordado, el candidato ya situó entre las prioridades de su campaña.

