ELECCIONES EN BRASIL

Lula vence a Flávio Bolsonaro en Brasil y protagoniza una remontada electoral inédita

El presidente brasileño obtiene el 51,8 % de los votos frente al 48,2 % de su rival y logra un cuarto mandato no consecutivo. Flávio Bolsonaro, que había ganado la primera vuelta, rechaza reconocer la derrota y anuncia que pedirá la anulación de los comicios.

Rafa Sanz del Río | Agencias

Madrid |

Luiz Inacio Lula da Silva (PT) durante un discurso tras su reeleción.
Luiz Inacio Lula da Silva (PT) durante un discurso tras su reeleción. | Andre Ribeiro / Zuma Press / Europa Press

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha conseguido una victoria histórica en las elecciones presidenciales celebradas este domingo, al imponerse en la segunda vuelta al senador Flávio Bolsonaro, candidato de la derecha y primogénito del expresidente Jair Bolsonaro. El resultado, confirmado por la autoridad electoral brasileña, otorga a Lula un cuarto mandato presidencial no consecutivo y marca un precedente en la historia democrática reciente del país: es la primera vez desde el fin de la dictadura militar, en 1985, que el candidato que termina segundo en la primera vuelta logra después la victoria definitiva.

Con el 100 % de los votos escrutados, Lula ha obtenido aproximadamente el 51,8 % de los sufragios, frente al 48,2 % de Flávio Bolsonaro. La diferencia ronda los 4,4 millones de votos, según los datos recogidos por la agencia estadounidense Associated Press (AP). La victoria consolida el liderazgo del veterano dirigente de izquierdas, que cumplirá 81 años el próximo 27 de octubre, y prolonga su trayectoria política al frente de la mayor economía de América Latina.

La remontada adquiere especial relevancia por el resultado de la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre. Entonces, Flávio Bolsonaro quedó en primera posición, con el 47,03 % de los votos válidos —56.103.033 sufragios—, mientras Lula obtuvo el 45,16 %, equivalentes a 53.870.724 votos. El candidato conservador aventajó al actual presidente en más de dos millones de papeletas, pero no alcanzó la mayoría absoluta necesaria para evitar una segunda vuelta.

La victoria final de Lula invierte ese resultado y convierte la elección brasileña de 2026 en un caso sin precedentes desde la recuperación de la democracia en el país, según las crónicas publicadas por Reuters y AP.

Lula reivindica la soberanía nacional y promete gobernar para todos

Tras confirmarse los resultados, Lula celebró la victoria junto a sus colaboradores y miles de simpatizantes congregados en distintas ciudades brasileñas. En su discurso, el mandatario agradeció el respaldo recibido y defendió la necesidad de preservar la soberanía nacional frente a las presiones extranjeras.

"Este país no aceptará ser el patio trasero de nadie", afirmó, según la transcripción de sus declaraciones recogida por AP. El presidente también reivindicó el resultado como un rechazo a la desinformación y a las falsedades durante la campaña electoral.

"Esta fue una derrota del negacionismo y de las mentiras", sostuvo Lula ante sus seguidores, de acuerdo con la misma agencia.

El mensaje del mandatario combina dos objetivos políticos: presentar la victoria como una defensa de las instituciones democráticas y reafirmar la autonomía de Brasil en el escenario internacional. Durante la campaña, Lula había advertido de que una victoria de Flávio Bolsonaro podría acercar al país a las posiciones del presidente estadounidense, Donald Trump, aliado político de la familia Bolsonaro.

La reelección supone, además, un nuevo giro en la trayectoria de Lula. Antiguo dirigente sindical y uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores (PT), gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y regresó a la Presidencia en 2023, después de derrotar a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022.

Su cuarto mandato, sin embargo, no estará exento de dificultades. La nueva composición del Congreso, caracterizada por una fuerte presencia conservadora, amenaza con limitar su capacidad para impulsar reformas y sacar adelante sus principales iniciativas legislativas.

Flávio Bolsonaro rechaza la derrota y anuncia que pedirá la anulación

La reacción del candidato derrotado ha introducido un elemento de incertidumbre política tras la proclamación de los resultados. Flávio Bolsonaro se ha negado a reconocer la victoria de Lula y ha anunciado que solicitará la anulación de la segunda vuelta, alegando irregularidades relacionadas con una ampliación extraordinaria del horario de votación.

El senador ha cuestionado la decisión del juez del Tribunal Supremo Cristiano Zanin de prolongar dos horas la apertura de los colegios electorales. La medida se adoptó después de que ambos candidatos solicitaran una ampliación por problemas de transporte público en algunas ciudades y por las intensas lluvias registradas en el sur del país.

Bolsonaro calificó la decisión de "inaceptable" y afirmó que no podía reconocer los resultados electorales en esas circunstancias, según informó Reuters el 26 de octubre.

La controversia se centra en el momento y las condiciones en que se tomó la decisión judicial. Zanin había sido abogado de Lula, circunstancia que el candidato conservador ha utilizado para cuestionar la actuación del magistrado.

Sin embargo, la existencia de una impugnación no implica que las elecciones vayan a ser anuladas. AP recoge las valoraciones de especialistas en derecho electoral que consideran que Bolsonaro tendría que demostrar que la ampliación del horario afectó de forma efectiva al ejercicio libre del voto. El presidente de la autoridad electoral, Kassio Nunes Marques, señaló que la extensión no alteró el resultado.

Por el momento, la iniciativa anunciada por el senador no modifica la proclamación de Lula como vencedor. La posibilidad de revertir el resultado se considera reducida, aunque la evolución de las impugnaciones deberá seguirse con atención.

La negativa a aceptar la derrota recuerda la reacción de Jair Bolsonaro tras las elecciones de 2022, cuando tampoco reconoció plenamente la victoria de Lula. El expresidente fue posteriormente condenado por su participación en una trama golpista destinada a impedir la transición de poder.

Una campaña marcada por la polarización, la economía y la seguridad

El desenlace electoral refleja la profunda división política que atraviesa Brasil. La campaña enfrentó dos proyectos distintos para el país, con la economía familiar, la seguridad ciudadana, la corrupción y el papel de Brasil en el mundo entre los asuntos centrales del debate.

Flávio Bolsonaro hizo de la lucha contra la delincuencia uno de los pilares de su programa y prometió medidas para reducir el coste de los alimentos. Su candidatura pretendía dar continuidad al movimiento político de su padre, que mantiene una importante base electoral entre los sectores conservadores.

Lula, por su parte, defendió su gestión económica y social y reivindicó los avances en la reducción de la pobreza y la desigualdad. En la recta final de la campaña, presentó propuestas dirigidas a los trabajadores y a los hogares con menores ingresos, entre ellas el refuerzo de los programas sociales.

La contienda también estuvo condicionada por las sospechas de corrupción que han afectado a dirigentes y allegados de ambos espacios políticos. Lula pasó 580 días en prisión tras una condena por corrupción que posteriormente fue anulada por la justicia brasileña. Por su parte, el entorno de Bolsonaro ha afrontado investigaciones y controversias políticas que han marcado la campaña.

En este contexto, la victoria del presidente en ejercicio muestra que la ventaja obtenida por Flávio Bolsonaro en la primera vuelta no fue suficiente para asegurar el apoyo mayoritario en el enfrentamiento definitivo.

Un cuarto mandato con un Congreso más conservador

Pese a la victoria presidencial, Lula afrontará una legislatura compleja. Según el análisis publicado por Reuters, el Partido Liberal de Bolsonaro y sus aliados podrían controlar más de 280 escaños en la Cámara de Diputados y hasta 50 puestos en el Senado, lo que les permitiría ejercer una considerable influencia parlamentaria.

Ese equilibrio de fuerzas podría dificultar la aprobación de reformas, las negociaciones presupuestarias y los nombramientos institucionales. El Gobierno también tendrá que gestionar las preocupaciones fiscales derivadas del elevado endeudamiento público y de los tipos de interés.

La victoria de Lula garantiza la continuidad de su proyecto político en el Ejecutivo, pero no supone un respaldo parlamentario equivalente. El presidente necesitará construir acuerdos con otras formaciones si quiere desarrollar su programa durante el nuevo mandato.

El resultado también tiene implicaciones internacionales. Brasil seguirá bajo el liderazgo de un mandatario que ha defendido una política exterior autónoma y que mantiene diferencias con Donald Trump en cuestiones comerciales y geopolíticas. La derrota de Flávio Bolsonaro supone, asimismo, un revés para la estrategia de la derecha brasileña de recuperar la Presidencia mediante la continuidad política de la familia del expresidente.

La jornada deja así dos imágenes contrapuestas: la celebración de Lula, que logra una remontada electoral histórica, y el rechazo de su adversario, que cuestiona la legitimidad del resultado y amenaza con llevar el caso ante las autoridades.

A falta de conocer la evolución de las impugnaciones anunciadas, el dato central es inequívoco: Lula ha ganado la segunda vuelta y continuará al frente de Brasil durante un cuarto mandato no consecutivo. El alcance político de esa victoria dependerá ahora de su capacidad para gobernar un país profundamente polarizado y con un Congreso en el que la oposición conservadora contará con una posición de fuerza.