18 de julio, el día en que nuestros padres o abuelos cobraban una paga extra para celebrar con alegría el golpe de Estado contra la República española. 90 años se cumplen hoy de la rebelión militar que acabó con el gobierno democrático español.
El 18 de julio es un día muy querido por los fascistas; también fue el escogido por Adolf Hitler en 1925 para publicar su Mein Kampf, su famoso y criminal ideario político, la piedra angular del nazismo. Suele decirse que los pueblos que no conocen su historia tienden a repetir los errores. Y ahí está medio mundo, perseverando en la ignorancia del pasado.
¿Rima ese fascismo del pasado con algún verso político de hoy? Respondan ustedes a esa pregunta inquietante.
De momento, el viva España tiene hoy solo connotaciones ilusionantes, la de convertirnos en campeones del mundo por segunda vez. Y con eso nos quedamos en este último finde de la temporada. Atrás quedan los chistes de Rajoy -maldita la gracia-, la noche en el calabozo del humorista Quequé, la sentencia europea que da el ok a la Ley de Amnistía del Gobierno, el pasaporte de ida y vuelta de la mujer del presidente y la inminente jubilación del ínclito juez Peinado, al que, digan lo que digan, no le están enmendando la plana en absoluto. Se jubilará limpio como una patena.
Buenos días a los forofos que llevan ya la roja o la blanca puesta, una selección llena de españoles, como la argentina, de argentinos y la francesa, de franceses.
Good morning, New York, New York, allá que vamos.
