"Es una cárcel de tela", sentencia la periodista Elisa Beni sobre el uso del burka en mujeres. Esta prenda, que cubre completamente el cuerpo y en la que solo hay una rejilla mediante la cual se permite la visión a través de los ojos, será protagonista este martes en el Congreso. Vox presentará una proposición de ley en la que propone su prohibición en nuestro país junto con el niqab, otra prenda de vestimenta radical que está presente en algunos países.
"Es un falso debate porque no es una cuestión de libertad religiosa", defiende en Por fin al respecto. "El burka y el niqab no tienen que ver con la religión, porque si fuera así afectaría a hombres y mujeres, pero solo van cubiertas las mujeres". Según explica, esto solo ocurre "en algunas sectas del islam", porque "ni siquiera el Corán habla de esta cuestión", asegura.
No es una cuestión de libertad religiosa
Para Beni, el uso del burka con libertad es una cuestión que va más allá: "Estas mujeres no lo hacen voluntariamente, sino porque dentro de su esquema no pueden hacer otra cosa". Insiste así en que "no es una elección libre", sino que se trata de una imposición por costumbre.
Imposición de límites
Por otro lado, la periodista argumenta que el tema de "la libertad individual en las democracias liberales está matizado porque el Estado no nos permite renunciar a determinados derechos fundamentales". En este punto se refiere a que el Estado limita con normas y leyes ciertos actos que el ser humano podría llevar a cabo, por ejemplo, en desesperación.
"El Estado no nos permite vender órganos porque no nos permite usar nuestro cuerpo por necesidad, porque es algo que va contra el derecho a la vida y a la salud", explica. "Hay derechos fundamentales que protege y que entiende que cuando alguien decide hacer algo, su libertad puede estar viciada porque puede elegir una cosa que es mala para sí mismo".
Respecto al debate que se ha abierto tras la propuesta de Vox para su prohibición, la periodista lo tiene claro: "Es un falso debate y es, además, una cuestión en la que coincide la ultraderecha, el PP, las feministas radicales y creo que gran parte del PSOE, excepto aquella izquierda identitaria", asegura. En su opinión, "la prohibición fomentaría que estas mujeres se vean obligadas a salir en libertad".
