Si Carlos Alcaraz prolonga su dominio en Wimbledon y se alza con el título de campeón por tercera vez consecutiva, su victoria, con un premio bruto de 3 millones de libras esterlinas, tendrá efectos directos en España, tanto a nivel personal como económico y reputacional.
El campeón del torneo masculino se embolsaría esas 3 millones de libras que, al cambio, serían 3,5 millones de euros según el cambio actual y los datos de la propia organización. Una cifra récord en la historia de Wimbledon, que supone un aumento del 11 % respecto al año anterior. De confirmarse la victoria de Alcaraz, España celebraría la consecución de unos fondos directos en su cuenta.
El sistema fiscal del Reino Unido aplica una retención del 20 % sobre ingresos de no residentes. Y Alcaraz, como residente fiscal en España, debe tributar aquí, tal como ocurrió en Roland Garros, donde pagó cerca del 46 % de su premio.
Estimación de lo que ingresamos
Sobre los 3,5 millones de euros de ingreso bruto, se descontarían los 700.000 euros retenidos en Reino Unido. Del resto, que son 2,8 millones de euros, España aplicaría un impuesto progresivo de hasta el 45 %, lo que se traduce en una tributación de aproximadamente 1,26 millones de euros. Todo esto son estimaciones, y cifras aproximadas, ya que estos cálculos son complejos de llevar a cabo sin conocer cada detalle de la vida económica de Alcaraz.
Es decir, en total, entre ambas administraciones, se recaudarían cerca de 2 millones de euros.
Otros beneficios
A este impacto fiscal directo se suman beneficios económicos intangibles, como el aumento de turistas que siguen su carrera, más exhibiciones y eventos deportivos, marcas españolas favorecidas por su imagen y un impulso al tenis base en nuestro país.
Si Alcaraz conquista Wimbledon 2025, el premio bruto de 3 millones de libras se traduciría en unos 700.000 euros retenidos en Reino Unido y unos 1,26 millones de euros tributados en España, lo que dejaría una recaudación total cercana a los 2 millones de euros.
¿A cuánto tocaría cada español?
Si dividiéramos la cifra que se lleva nuestro país entre todos los españoles, nos llevaríamos, cada habitante, apenas 2 céntimos. Una cifra que para nada ilusiona, pero que tampoco nos va a llegar porque irá destinado, como es obvio, a las arcas públicas del país. Es decir, iría destinado para la Sanidad pública, Educación, o las pensiones, por ejemplo. Así que, aunque sea indirectamente, algo de beneficio nos llega.
Un éxito individual para el tenista que se traduce como un importante retorno económico y de imagen para el Estado español, más allá del prestigio deportivo y mediático.

