Ayer comenzaba, de modo presencial, el proceso extraordinario de regularización de migrantes, no exento de críticas por parte de algunos ayuntamientos riojanos ante la falta de información y recursos.
Se estima que hasta 8.000 personas podrían acogerse en La Rioja y, ayer, desde primera hora, se acumulaban filas en consistorios como el logroñés, en el que a lo largo de la jornada se emitieron 300 volantes de empadronamiento y se contabilizaron 150 solicitudes de informes de vulnerabilidad social.
La delegada del Gobierno, Beatriz Arráiz, reconocía esta mañana la presión que sufren algunos ayuntamientos y apuntaba que es una situación puntual para la que pedía tranquilidad y colaboración.
Hablaba Arráiz sobre esos bulos en cuanto a un cupo y también sobre las estafas que pueden darse a los migrantes aprovechándose del desconocimiento o esa sensación de urgencia. La delegada invitaba a confiar en las entidades registradas como Comisiones Obreras o Movimiento por La Paz.
Hablábamos también con Edith, una mujer de Venezuela que avanzaba en el proceso desde una oficina de Correos de Logroño.
