Ya no suenan las horas en la Iglesia de San Miguel en Vitoria, ese reloj al que miles de personas miran de forma especial cada 4 de agosto, cuando baja Celedón, ya se ha detenido. Y lo estará durante tres meses.
La empresa vitoriana Relojería Miriam – Hermanos Suescun es la encargada de acometer esta rehabilitación que el Ayuntamiento ha decidido llevar a cabo ante el “estado de desgaste que presenta el reloj y el riesgo de deterioro irreversible que presenta. Por su relevancia histórica y patrimonial, su conservación es prioritaria al tratarse de un bien cultural emblemático de la ciudad”, que data de 1857.
En Onda Cero, uno de sus responsables ha relatado cómo se llevará a cabo la restauración con técnicas del siglo XIX y curiosidades como que han descubierto cómo sonaba el reloj en su origen. Sonería que se recuperará.
Los trabajos de restauración, por un importe de 30.250 euros, contemplan la fabricación de nuevos engranajes con materiales de mayor calidad, utilizando para ello técnicas de tallado del siglo XIX, así como la recuperación y aprovechamiento de una serie de piezas originales halladas recientemente. Además de incorporar estos elementos, el proyecto también plantea recuperar la decoración original del reloj.
