El cine y los eclipses comparten un mismo lenguaje basado en la luz y la oscuridad. Así lo sostiene María Noguera, profesora del Departamento de Cultura y Comunicación Audiovisual de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, quien explica que el séptimo arte convierte estos contrastes lumínicos en una herramienta narrativa capaz de generar tensión, suspense y emoción.
Noguera recuerda que uno de los primeros eclipses de la historia del cine aparece en "El eclipse, el cortejo entre el sol y la luna", de Georges Méliès en 1907. El pionero francés recurrió a ingeniosos efectos especiales artesanales para construir una historia fantástica en la que el Sol y la Luna protagonizan un romántico encuentro que culmina con el eclipse.
La profesora señala que este fenómeno ha encontrado un espacio privilegiado en el cine fantástico y de terror, donde la oscuridad anticipa que algo extraordinario está a punto de suceder. Como ejemplo cita Dolores Claiborne (1995), adaptación de una novela de Stephen King dirigida por Taylor Hackford, en la que un eclipse sirve de cobertura para la comisión de un crimen.
Sobre el rigor científico, Noguera reconoce que el cine suele sacrificar la exactitud en favor de las necesidades del relato. Los eclipses cinematográficos suelen prolongarse más de lo posible o presentar características alejadas de la realidad porque su función principal es reforzar el clima dramático de la historia.
Uno de los casos más singulares es Barrabás (1961), dirigida por Richard Fleischer y protagonizada por Anthony Quinn. Parte de la secuencia de la crucifixión fue rodada aprovechando un eclipse real en Italia, un importante desafío técnico para la época. Aunque recuerda que la oscuridad descrita en los Evangelios no pudo corresponder a un eclipse, este rodaje se ha convertido en un hito de la historia del cine.
Más allá de los eclipses, el cielo cumple un papel importante en el cine, cineastas como Stanley Kubrick o Terence Malick utilizan el firmamento como un elemento visual y simbólico que invita a reflexionar sobre el lugar del ser humano en el universo. Además, Noguera insiste en la importancia de contemplar los eclipses con la protección adecuada, tanto para preservar la vista como para evitar daños en las cámaras y teléfonos móviles.
