Eclipses

Universo Maite: Murcia tendrá su "anillo de fuego" en enero de 2028, la cita astronómica que España no veía desde 1912

Rafael Bachiller, presidente de la Comisión Nacional de los Eclipses, anticipa en «Universo Maite» -el espacio de divulgación de Confitería Maite en Más de uno Murcia- la tríada solar que vivirá España entre 2026 y 2028 y presenta el libro Eclipses, que llega a las librerías el próximo 20 de mayo

Julián Vigara

Madrid |

Rafael Bachiller, presidente de la Comisión Nacional de los eclipses

España se prepara para vivir un fenómeno astronómico que no se contemplaba desde hace más de un siglo. Entre 2026 y 2028, el cielo regalará al país una tríada excepcional -dos eclipses solares totales y uno anular- en la que la Región de Murcia tendrá un protagonismo singular, el llamado «anillo de fuego» del 26 de enero de 2028 podrá verse completo desde nuestros cielos. Así lo ha explicado en Universo Maite, el espacio de divulgación de Confitería Maite que dirige y presenta Julián Vigara en Más de uno Murcia, el astrónomo Rafael Bachiller, doctor en Física, director del Observatorio Astronómico Nacional del Instituto Geográfico Nacional y presidente de la Comisión Nacional de los Eclipses.

Bachiller presentó el libro que ha coordinado, Eclipses. El sol y sus eclipses en la ciencia, la historia y las artes, una obra coral editada por el CSIC, el Instituto de Astrofísica de Canarias, el Instituto Geográfico Nacional y Geoplaneta, que llegará a las librerías el próximo 20 de mayo. Una obra, en palabras del propio coordinador, concebida desde un enfoque holístico, «que aborda los eclipses desde todos los puntos de vista posibles, desde el científico, desde el histórico y, por supuesto, con toda la información precisa para los eclipses que vienen», con un despliegue de imágenes que recoge tanto el fenómeno astronómico como su huella en la pintura, la música, la literatura y la mitología.

El eclipse que confirmó a Einstein

Preguntado por el episodio cultural más fascinante recogido en el libro, Bachiller no dudó en quedarse, como científico, con el eclipse de 1919, el llamado «eclipse de Eddington». «Eddington y su equipo viajaron a la Isla del Príncipe en África y otro equipo viajó a Brasil para observar aquel eclipse, y resultó ser un éxito científico apabullante», relató. Midiendo la posición de las estrellas durante la oscuridad y comparándolas con las de una noche cerrada, los científicos «corroboraron exactamente la teoría de la relatividad general de Einstein» un episodio que, en sus palabras, «debió ser una de las mayores alegrías que se llevó Einstein en su vida».

¿Para qué sirven hoy los eclipses si tenemos satélites?

A la pregunta de qué papel siguen jugando los eclipses en la investigación científica, cuando los telescopios solares modernos pueden generar eclipses artificiales mediante un dispositivo llamado coronógrafo, inventado por el astrónomo francés Bernard Lyot en 1930, Bachiller aclaró que estos aparatos no permiten observar la parte más interna de la corona solar, «porque la difracción que producen los bordes no deja pasar esa radiación». Es decir, pese a la tecnología, hay fenómenos que solo pueden estudiarse durante un eclipse solar total, como ese anillo más profundo de la corona o el comportamiento sorprendente de los animales ante la oscuridad inesperada del mediodía.

El silencio de los animales… y la euforia de los humanos

Sobre los testimonios que aseguran que las aves enmudecen, los grillos cantan como si fuera de noche y las vacas regresan al establo durante un eclipse, el astrónomo confirmó que «se ha constatado este comportamiento, pero se ha estudiado poquísimo, porque hay que esperar a cada eclipse solar, que son fenómenos muy raros». No hace falta, advirtió, ser un estudioso para verlo «si uno ve un eclipse donde hay aves o donde hay gallinas, las gallinas tienden a irse al corral; las vacas se dan la vuelta y buscan el establo».

¿Y el ser humano? Bachiller respondió con entusiasmo: «¡Uy, ya lo creo! Las personas reaccionamos de manera muy espectacular. Si vemos el eclipse en grupo, es un fenómeno tan inesperado que la gente aplaude, chilla, grita, se pone uno muy eufórico». A medida que la Luna cubre el Sol, recordó, «se hace la oscuridad, baja un poquito la temperatura, cambia la presión y se crea una brisa extraña».

La cuenta atrás cósmica: somos la generación afortunada

Bachiller confirmó también que los eclipses solares totales tienen los días contados en escala astronómica. La Luna se aleja de la Tierra a un ritmo de unos 3,6 centímetros por año debido a las mareas terrestres y, dentro de cientos de millones de años, su disco se verá tan pequeño que ya no podrá tapar al Sol. De cualquier forma tranquilizó, que «podremos disfrutar de los eclipses totales durante mucho tiempo». Vivimos sin duda la edad de oro de los eclipses para el gran público, «nunca ha habido tanto interés. El último eclipse de 1999 en Europa movió a millones de personas, y los más recientes de 2017 y 2024 en Estados Unidos y México, otros tantos millones».

Murcia, en primera fila para 2028

El astrónomo recomendó a los oyentes murcianos que puedan desplazarse hacerlo «un poquito hacia el norte para ver el total del 12 de agosto próximo». Pero quiso destacar el espectáculo que aguarda en la propia tierra, el eclipse anular del 26 de enero de 2028, con su célebre «anillo de fuego» visible al atardecer. «Va a ser un fenómeno precioso -afirmó-; ese anillo de fuego que vamos a ver poniéndose poco a poco… seguro que en Murcia hay sitios para verlo donde se mire hacia el oeste».