Con Eva Camacho

Relatos de una sexóloga soltera: alcohol y sexo, los mitos de una pareja que nunca funcionó del todo

La sexóloga de La Eroteca, Eva Camacho, desmonta en Onda Cero la creencia de que beber mejora las relaciones sexuales y advierte de las señales de alarma cuando una pareja necesita alcohol para conectar

Julián Vigara

Murcia |

Eva Camacho, sexóloga de La Eroteca

Una copa para soltarse, dos para animarse y, al final de la noche, un encuentro que parecía mejor de lo que fue. La combinación de alcohol y sexo protagoniza Relatos de una sexóloga soltera, el espacio de Más de uno Murcia en el que la sexóloga Eva Camacho, directora de La Eroteca, aborda la sexualidad sin prejuicios y con sentido común.

La sexóloga reconoce que, en pequeñas cantidades, el alcohol reduce la ansiedad y la autocrítica, lo que explica la extendida sensación de que «una copita» ayuda a desinhibirse. Sin embargo, advierte de una confusión muy frecuente, «una cosa es sentirse más relajado y otra muy distinta pensar que el alcohol mejora el funcionamiento sexual». Muchas personas creen haber disfrutado de un mejor encuentro cuando, en realidad, su cuerpo estaba respondiendo peor.

La cabeza dice sí, el cuerpo no acompaña

Los efectos fisiológicos difieren entre hombres y mujeres, pero apuntan en la misma dirección. En ellos, el consumo elevado provoca problemas de erección, dificultades para eyacular y menor sensibilidad, el popularmente conocido como «gatillazo alcohólico». En ellas, el deseo subjetivo puede aumentar mientras la respuesta física empeora: menos lubricación, menor sensibilidad genital y más dificultad para alcanzar el orgasmo.

Camacho lo ilustra con casos reales de consulta. Un joven de 29 años le confesaba que el alcohol le daba valor para ligar, pero le impedía mantener la erección en el momento decisivo. Y una paciente aseguraba que sus mejores noches de sexo coincidían siempre con las copas, hasta que el análisis reveló otra cosa: «No era el alcohol. Era la conexión». Hablaban más, se reían más y sentían menos vergüenza.

Cuando la pareja necesita beber para tener sexo

La sección de Más de uno Murcia aborda también una situación que la sexóloga califica de «señal de alarma», las parejas estables que solo mantienen relaciones tras varias copas. «El alcohol no crea deseo. Lo que hace es anestesiar temporalmente aquello que está bloqueándolo», explica Eva, que invita a preguntarse qué ocurre cuando no se bebe: si falta deseo, si pesa la rutina o si existen conflictos sin resolver.

La especialista de La Eroteca cierra con un mensaje fundamental sobre el consentimiento, que debe ser siempre libre, consciente y claro, algo que una intoxicación importante puede comprometer. Y con una conclusión que desmonta el mito de partida: la mejor desinhibición sexual no está en la botella, sino en la confianza, la comunicación y la comodidad con uno mismo.