Monólogo de Alsina

Alsina explica el "control de daños" del PSOE: "Hubo reuniones con Leire sin que ni el partido ni el presidente se sientan concernidos, el milagro de P"

El director de Más de uno ha señalado el cambio de opinión del partido en el Gobierno que trata de anticiparse a que se haga noticia de quién es la misteriosa P de las agendas de la fontanera, reventándola y quitándole importancia

Carlos Alsina

Madrid |

Monólogo de Alsina, en Más de uno

Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. "Soñé que me despertaba. El sueño más antiguo de todos". "Soñé que me despertaba" es el comienzo de uno de los diez relatos y medio que resumen la historia del mundo para Julian Barnes, el escritor reconocido ayer con el Princesa de Asturias de las Letras.

"Abrí el periódico y habían encontrado la cura del cáncer, nadie tenía que empastarse las muelas, el mundo se deshacía de las armas nucleares y el seleccionador nacional de fútbol elegía a la plantilla de mi equipo para representar en bloque a Inglaterra en la Copa del Mundo. Supe que estaba en el séptimo cielo".

Julian Barnes es del Leicester y en el mundial que hoy comienza en México tendrá que aguardar hasta el miércoles de la semana que viene, creo, para ver debutar a su selección, que es la inglesa.

Tiene este autor un libro que seguro que conoce el presidente Sánchez -lector infatigable- porque se llama 'Mis cambios de opinión'. Es una divertida reflexión sobre cómo él nunca ha cambiado, en realidad, de ideología pero ha visto cómo iban mutando los partidos y sus líderes. "No habiendo cambiado nunca de opinión", dice, "ya he votado a seis partidos distintos".

A un historiador que aspiraba a una plaza en Oxford le dijo un catedrático: "He oído que uno de sus defectos es que tiene opiniones muy firmes". "No lo niego", dijo el aspirante, "pero quédese tranquilo que las defiendo con una convicción muy débil". "Yo", escribe Barnes, "me tengo por un progresista de convicciones moderadas que defiendo con convicción también moderada. Y si tuviera que escribir mi programa político incluiría la emisión obligada en abierto de los acontecimientos deportivos, la prohibición del anonimato en las redes sociales, el restablecimiento de los estudios de humanidades, que alguno de los palacios reales se convirtiera en museo del tráfico de esclavos, un referéndum sobre la monarquía que espero que ganen los monárquicos, que ningún ex alumno de Eton pueda ser primer ministro, el reingreso en la Unión Europea y la plena separación de la Iglesia y el Estado con una educación sólo pública y plenamente laica".

En octubre, en el Campoamor, no expondrá Barnes su programa de gobierno pero sí podrá atrapar a los presentes hablando de la memoria, del paso del tiempo, de las despedidas y, naturalmente, de 'La Regenta'.

Cambios de opinion sobre Leire Díez

Cambios de opinión. A menudo los cambios de opinión responden, en realidad, a lo que en gestión de crisis se llama control de daños. Han pasado seis días desde que trascendió que la célebre periodista (y escritora sin obra conocida) Leire Díez Castro, a la que tanta gente se empeña en llamar Díaz…usted también, ministra; han pasado seis días desde que trascendió que Leire anotó en su libretita cuatro veces referencias a P.S., y hasta ayer no se animó el gobierno de España a hacer saber que, en efecto, detrás de tan enigmática alusión, P.S., se esconde la misma persona a la que llama Pedro o presidente, es decir, el presidente Pedro, Sánchez.

No consta cómo de enjundiosa ha sido la indagación interna de la Moncloa, siempre perspicaz y al cabo de la calle, para llegar a esta conclusión pero se agradece que mientras la escritora de libretas guarda silencio y ni confirma ni desmiente, sea el gobierno quien ponga fin a la falsa incertidumbre. Pues claro que P. es Sánchez. Pero añaden las fuentes gubernativas que en absoluto significa que P. estuviese enterado de nada y mucho menos que llegara a reunirse con la militante cualquiera, militante más o esa persona de la que usted me habla.

Control de daños. Antes de que se haga noticia de quién es la misteriosa P, reventemos la noticia quitándole toda importancia a la cosa. Sánchez nunca supo de las maniobras de la señora a la que su cercanísimo colaborador Juanma Serrano había colocado de directiva en Correos, a la que su ex gerente Moreno Pavón había colocado en la empresa nacional del uranio y a la que su escudero Santos Cerdán había recibido más de veinte veces en Ferraz.

Quién será esa Leire. Posible es, en efecto, que el presidente estuviera en babia también en esto. Pero habrá de admitir que la acumulación de gente a su alrededor metida en manejos raros y con una mano extraordinaria para conseguir reuniones con altos cargos hace que la ignorancia total alegada por el presidente sea lo más parecido a un fenómeno prodigioso. El milagro de P.

Quién será esa Leire

Leire se movía entre altos cargos de la administración socialista con tanta mano como el mismísimo Koldo. Qué facilidad para ser recibida lo mismo por la directora general de la Guardia Civil, que por directivos de empresas controladas por la Sepi, que por el secretario de organización del partido que por el número dos de la Fiscalía General del Estado.

Que ésta es otra. Cinco días después de trascender las anotaciones de Leire sobre su privilegiada relación con F.G.E., fiscal (o fiscalía) general del Estado, informó ayer esta institución al juez de que, en efecto, hubo no una sino dos reuniones del señor Villafañe, mano derecha de García Ortiz, con Leire y su colega el abogado Teijelo. Control de daños. La fiscalía confirma las dos citas pero añadiendo que de ahí no salió nada, ni una decisión de la fiscalía, ni un movimiento, ni un nada. Leire y su socio no aportaron indicios sólidos de nada y aquí paz y después, gloria.

Control de daños. La fiscalía confirma las dos citas pero añadiendo que de ahí no salió nada

Bueno, no del todo. Porque el número dos de la fiscalía, aun no viendo relevancia alguna a las dos reuniones, informó de ellas a García Ortiz y no informó de nada a la fiscalía anticorrupción. Tal como lo cuenta ahora la fiscalía general, no tiene mayor misterio que la mano derecha del fiscal general abra su despacho a un abogado que quiere denunciar algo en privado: debe de ser norma que todo abogado que lo pide es atendido por las más altas instancias sin que quede constancia de ello; y que estuviera Leire de por medio no cambia nada porque, según esta versión, la cita la había gestionado Teijelo y no ella.

Control de daños: hubo reuniones con Leire pero no porque fuera Leire, la militante protegida por Ferraz y apadrinada por personas de la máxima confianza del presidente. Sin que ni el partido ni el presidente se sientan concernidos por nada de esto. El milagro de P.

Control de daño con Zapatero

Y más control de daños. A seis días de que declare Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional más que por las joyas de la caja fuerte por su listado de clientes de Análisis Relevante y su papel en el rescate de Plus Ultra -papel que él niega-, su abogado busca la forma no de desmentir que Julio Martínez era su doppelgänger, su doble (o no sólo); busca también la nulidad de las conversaciones extraídas del móvil de Rodolfo Reyes, principal accionista de Plus Ultra. El abogado de ZP, especializado en derecho procesal, pide información sobre cómo se hizo el volcado de ese teléfono en Estados Unidos, con qué garantías, y qué cadena de custodia tuvo el material.

Busca una fisura para poder cuestionar la veracidad de esas conversaciones y alegar indefensión de su cliente. Zapatero afirmará su inocencia y su desconocimiento de unas conversaciones privadas que se refieren a él como nuestro pana y a Julio como su lacayo sin que él alcance a entender el motivo.

Porque Zapatero, como Sánchez, tampoco tenía por qué estar al tanto de lo que hacían sus compadres. Ni siquiera cuando uno de ellos, que le pagaba como consultor y salía a correr con él cada semana, no sólo tenía trato directo con Plus Ultra sino que le habían apalabrado una comisión del 1% si lograba que la empresa fuera rescatada. Nuestro pana Zapatero estaba a por uvas.