La historia de Jaime el Barbudo -también conocido como Jaume el Barbut- termina con una escena pensada para que nadie la olvidara. Tras años entre la sierra y la leyenda, el bandolero fue detenido en 1824 mediante un engaño: creía que acudía a recibir instrucciones oficiales, pero la citación a la Casa Consistorial de Murcia acabó en arresto. Un juicio militar lo condenó a muerte.
La ejecución se llevó a cabo el 5 de julio de 1824 en la plaza de Santo Domingo, uno de los espacios más visibles de la ciudad. Allí fue ahorcado ante el público. Y el castigo no terminó con la soga: como escarmiento, su cuerpo fue descuartizado y frito en aceite, con restos expuestos en distintos caminos. Según el relato tradicional, su cabeza fue enviada a Crevillent -su localidad natal- y exhibida en una jaula.
En Universo Maite, Cristina Roda desgrana cómo ese final brutal no solo cerró una vida marcada por el bandolerismo y la política de su tiempo, sino que también alimentó el mito, el de un personaje que, dos siglos después, sigue siendo recordado entre la crónica negra y la memoria popular del sureste.
Idea: Juan Carlos Hernández
Guion: Julián Vigara
Investigación: Cristina Roda
