La violencia contra los profesionales sanitarios se ha consolidado como un problema estructural en la Región de Murcia. Así lo ha advertido este martes la presidenta del Colegio Oficial de Enfermería, Amelia Corominas, durante su comparecencia ante la Comisión de Sanidad y Política Social de la Asamblea Regional, donde ha fijado la posición de la institución colegial respecto a la proposición de ley sobre infracciones y sanciones administrativas en materia de agresiones a profesionales sanitarios impulsada por el Grupo Parlamentario Popular.
Los datos que maneja el Colegio dibujan una tendencia preocupante, si en 2024 se contabilizaron 178 agresiones a enfermeras en la región, el balance del último ejercicio se eleva ya hasta las 209 -lo que supone un incremento cercano al 16 % en un solo año, y referido únicamente al colectivo de enfermería-.
Una sanidad «tensionada» como caldo de cultivo
Corominas ha sostenido que las medidas disuasorias implantadas hasta ahora -más cámaras, botones antipánico y mayor presencia de vigilantes de seguridad- resultan insuficientes si no se acompañan de un análisis más profundo. La presidenta ha apuntado a un sistema sanitario «muy tensionado», con plantillas desbordadas y pacientes que «llegan con prisas» o «cansados de esperar» en salas de espera y puertas de urgencias. Ha matizado, en todo caso, que en ningún momento se justifica esa pérdida de formas, «todos tenemos que tener respeto a aquellos que están trabajando para nosotros».
Valoración de la ley: necesaria, pero insuficiente
El Colegio respalda la iniciativa parlamentaria -que, según ha podido constatar Corominas en sus contactos con el resto de grupos, contará con apoyo unánime- y la considera «muy importante» y «necesaria». La norma contempla sanciones que oscilan entre los 300 y los 600.000 €, e incorpora una medida que la presidenta destaca especialmente, la posibilidad de que el agresor sea reasignado no solo de profesional, sino también de zona de salud, garantizando así un entorno laboral seguro para el trabajador agredido, que «siempre sufre secuelas psicológicas».
Entre las propuestas trasladadas esta mañana en sede parlamentaria, Corominas ha defendido tres ejes:
- Que el procedimiento sancionador se inicie de oficio por la Administración, sin necesidad de que el profesional interponga denuncia «la mayoría de las veces no denuncian por miedo», de modo que el Servicio Murciano de Salud actúe en cuanto tenga conocimiento del caso.
- Que se incorpore la perspectiva de género al texto, valorando un grado más en la sanción cuando concurra esa circunstancia, dado que «la mayoría de los agresores son hombres y la mayoría de las víctimas, mujeres».
- Que las vejaciones que no llegan a tener encaje penal -insultos, actitudes amenazantes o intimidatorias- no queden impunes.
Las medidas que el Colegio reclama fuera del texto
Más allá del articulado sancionador, la presidenta ha reclamado una batería de actuaciones complementarias:
- Aumento de las plantillas de profesionales, condición previa para prestar cuidados de calidad y dar la respuesta ágil que demanda la población.
- Medidas educativas dirigidas a niños, jóvenes y a la sociedad en su conjunto, frente a una «cultura de la inmediatez» que «no soporta la frustración».
- Creación efectiva del Observatorio Regional de Agresiones, ya contemplado en el Plan de Prevención de Agresiones del Servicio Murciano de Salud de 2024 pero todavía sin materializar. El Colegio defiende que integre a colegios profesionales y al ámbito privado -al que la actual proposición de ley no alcanza- y que sirva para aportar datos reales y diseñar líneas estratégicas.
- Calificación como zonas de uso común de los servicios de urgencias, controles de enfermería y pasillos hospitalarios, para que la instalación de cámaras sea legalmente viable. Tendrían, ha explicado, un doble efecto: disuasorio y probatorio.
A la cola en ratio de enfermeras
Corominas ha vuelto a poner el foco en otra de las preocupaciones recurrentes del Colegio, el déficit de profesionales. La Región de Murcia no alcanza las cinco enfermeras por cada 1.000 habitantes, frente a la media española, situada en 6,5, y muy lejos de comunidades como Navarra, próxima a las nueve. «Esto es inequidad», ha sentenciado la presidenta, «y es uno de los problemas del sistema que hay que afrontar con valentía».
La comparecencia ha coincidido, además, con la celebración del Día Internacional de la Matrona, fecha en la que el Colegio se ha sumado al lema de la Organización Mundial de la Salud «un millón más de matronas en el mundo» para reivindicar la atención a la salud sexual y reproductiva de la mujer en todas las etapas de la vida, y no solo en el momento del parto.
Escuche la entrevista íntegra a Amelia Corominas, presidenta del Colegio Oficial de Enfermería de la Región de Murcia, en Más de uno Murcia (Onda Cero), dentro del espacio semanal Tiempo de enfermeras.
