Más de un mes después del anuncio de acuerdo entre el Partido Popular y Vox, la Asamblea Regional ha dado luz verde a las cuentas autonómicas de 2025, con los votos a favor del PP, la abstención de los diputados de Vox y el rechazo frontal del PSOE y del grupo mixto, que agrupa a Podemos, Izquierda Unida y Alianza Verde.
El presidente murciano, Fernando López Miras, celebro en redes la aprobación con un mensaje triunfalista: "Más de 6.700 millones de euros para mejorar la vida del millón seiscientos mil hombres y mujeres de la Región de Murcia. Era nuestro compromiso y lo hemos cumplido".
Sin embargo, más allá de los números, el debate ha estado marcado por un clima político enrarecido y una sesión que acabó más en escándalo que en celebración.
Vox presume de generosidad y pone condiciones
El presidente regional de Vox, José Ángel Antelo, dejó claro que su partido se considera indispensable para que estas cuentas hayan salido adelante. "Hoy hay presupuestos gracias a la generosidad y responsabilidad de Vox", afirmó. Su grupo, pese a abstenerse, impuso varias exigencias, como el cierre del centro de menores extranjeros no acompañados en Santa Cruz y la negativa a destinar recursos públicos a inmigración ilegal. "Los recursos deben ir para los españoles y para los inmigrantes legales", remarcó.
PSOE y Podemos denuncian un giro reaccionario
Desde la bancada socialista, la portavoz Carmina Fernández no ahorró críticas. "Han puesto los caprichos ultraderechistas de Vox por encima de las necesidades reales de la Región". A su juicio, estas cuentas no solo desmantelan políticas de integración, sino que "consolidan el odio" y representan "un retroceso en derechos sociales y ambientales". También acusó al PP de haberse entregado al chantaje de Vox y haber rechazado un pacto alternativo con el PSOE "sin violencia, sin racismo y sin ultraderecha".
Por su parte, María Marín (Podemos), visiblemente indignada, calificó el presupuesto de "cobarde" y denunció que López Miras no condenara los discursos de Vox tras la agresión a un anciano en Torre Pacheco. "El miedo a perder los sillones ha llevado al PP a blanquear todos los discursos de la ultraderecha", señaló.
Un gesto simbólico y polémico
El momento más tenso de la sesión llegó cuando Marín dejó sobre el escaño de José Ángel Antelo un capirote blanco, emulando el atuendo del Ku Klux Klan, con un símbolo incluido. Lo hizo tras llamarlo "organización supremacista" y acusar a Vox de "jalear las palizas en Torre Pacheco". La escena generó un revuelo inmediato en el hemiciclo.
Antelo exigió a Marín que repitiera sus palabras con el micrófono abierto para emprender acciones legales. La presidenta de la Cámara, Visitación Martínez, zanjó la polémica retirando el objeto y cortando los turnos de palabra.
El PP intenta marcar distancia del ruido
Desde el Partido Popular, Joaquín Segado trató de reconducir el tono. "Hoy hemos condenado la violencia, hemos hecho un llamamiento a la paz y a la concordia, y eso solo lo ha hecho el PP". Aseguró que las cuentas "bajan impuestos, ayudan a las familias y crean empleo" y acusó al PSOE de "levantar muros, agitar el odio y recurrir al miedo al más puro estilo de los peores populismos".

