Gastronomía

Dónde encontrar la mejor torrija de Murcia

Confitería Maite reivindica la repostería de Semana Santa hecha en obrador, con una torrija fiel a la receta de siempre, elaborada con huevo, vainilla, canela, cítrico y un punto preciso de empapado que marca la diferencia

Julián Vigara

Murcia |

Juan Carlos Hernández, responsable de Confitería Maite

La Semana Santa murciana también se saborea. Más allá de las procesiones, los tambores y la tradición en la calle, estas fechas mantienen vivo un recetario dulce que pasa de generación en generación y que cada año regresa a los obradores para confirmar que hay sabores capaces de despertar la memoria. Entre todos ellos, la torrija sigue ocupando un lugar de honor. Y en ese mapa sentimental de la repostería artesana, Confitería Maite se ha convertido en una referencia para quienes buscan ese bocado de siempre, hecho con paciencia, oficio y respeto a la tradición.

Así lo explicó en Onda Cero Murcia Juan Carlos Hernández, responsable de Confitería Maite, al hablar de un producto que, según señaló, el público espera durante todo el año y que solo elaboran en estas semanas próximas a la fiesta. Esa temporalidad, precisamente, forma parte de su valor, la torrija no se entiende como un dulce más del escaparate, sino como una elaboración ligada al calendario emocional de la Semana Santa.

Hernández defendió una receta en la que no caben atajos: el equilibrio entre huevo, vainilla, canela y cítrico resulta esencial, con ese toque de limón tan reconocible en la tradición repostera murciana. Pero, sobre todo, subrayó la importancia del baño de leche y huevo previo a la fritura en aceite de oliva, un punto decisivo para lograr la textura adecuada. Si el pan absorbe demasiado, se rompe; si absorbe poco, pierde jugosidad. Ahí, en esa medida exacta, está buena parte del secreto de una torrija que debe quedar húmeda, melosa y capaz de deshacerse en la boca.

Lejos de modas pasajeras, el responsable de Confitería Maite aseguró que el cliente sigue siendo profundamente fiel a la torrija clásica. Puede acompañarse de helado, chocolate o presentarse con pequeños matices, pero la esencia permanece intacta. La tradición, se respeta. Y quizá por eso la torrija continúa siendo uno de los grandes símbolos gastronómicos de estas fechas, un dulce que no necesita reinventarse para seguir conquistando.

Esa conexión con la memoria también explica su vigencia. Confitería Maite acumula siete décadas de trayectoria, mientras que el Horno de la Fuensanta, uno de sus establecimientos, roza ya los 150 años. Hernández recordó que muchas familias repiten encargos de una generación a otra durante la Semana Santa, convirtiendo dulces como las torrijas, las monas con huevo o los caramelos de procesión en parte de un legado doméstico y festivo. No se compra solo un producto, se recupera un sabor de infancia, una costumbre de casa, una escena familiar.

En una época en la que la prisa amenaza tantos oficios, la repostería artesana mantiene intacta su capacidad para contar quiénes somos. Y en Murcia, cuando llega la Semana Santa, pocas elaboraciones lo cuentan mejor que una buena torrija. En Confitería Maite, esa pasión se trabaja cada día en el obrador, a la vista del público, con una premisa sencilla y rotunda, hacer bien lo de siempre para que siga sabiendo a fiesta, a tradición y a recuerdo.