El Archivo-Biblioteca de la Catedral de Santiago ha presentado una nueva edición facsímil del Códice Calixtino, también conocido como Libro de Santiago. El primer ejemplar de esta exclusiva reproducción será entregado al papa León XIV.
El anuncio fue realizado este jueves por el arzobispo de Santiago de Compostela, Francisco Prieto, durante un acto en el que estuvo acompañado por el canónigo archivero de la Catedral, Francisco Buide, encargado también de presentar los detalles de la obra.
Según explicó Prieto, el ejemplar número uno será obsequiado al Pontífice “en su momento”. Asimismo, expresó su “esperanza fundada” de que León XIV pueda visitar Santiago de Compostela con motivo del próximo Año Santo Jacobeo.
La edición, limitada a 500 ejemplares numerados individualmente y certificados ante notario, reproduce con gran fidelidad el manuscrito original. Para ello se ha utilizado un papel especial de distintos gramajes, similar al pergamino, capaz de reflejar pliegues, texturas y otros detalles mediante avanzadas técnicas fotográficas y de impresión.
El volumen cuenta con 450 páginas decoradas con miniaturas y capitulares a todo color. Su encuadernación, realizada en piel estampada al fuego con motivos ornamentales, se complementa con un estuche de conservación y un libro de estudios que contextualiza y analiza la obra.
Durante la presentación, el arzobispo destacó la relevancia del Códice Calixtino como una pieza fundamental para comprender la historia y el significado del Camino de Santiago. Se trata de una compilación de textos de gran riqueza temática cuya versión original, de dimensiones similares a las de un misal, fue concebida para ser leída, copiada y utilizada en celebraciones litúrgicas.
Prieto subrayó además que el Códice Calixtino continúa siendo “un libro vivo” y constituye la “primera gran síntesis” de la memoria jacobea y de la tradición peregrina hacia Santiago de Compostela. Sus páginas describen rutas, puentes, ciudades y santuarios, además de recoger las costumbres de los pueblos que encontraban los peregrinos en su camino. También ofrecía consejos prácticos, advertencias y orientaciones espirituales para quienes emprendían la peregrinación.
En este sentido, el arzobispo afirmó que la obra puede considerarse uno de los testimonios fundacionales de la Europa medieval, al reflejar el surgimiento de una conciencia común en torno a las rutas de peregrinación que conectaban distintos territorios del continente.

