Defensa del Patrimonio

Apatrigal lamenta que se invite a comprar "candados del amor" en Santiago: "esta tendencia actual no refleja amor por el lugar visitado, sino más bien una preocupante falta de respeto hacia el patrimonio y hacia los demás"

Desde la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural de Galicia señalan que más allá de la contaminación visual, supone un peso excesivo para barandillas y puentes, acelera la corrosión de los elementos metálicos y obliga a las autoridades a retirarlos periódicamente, lo que conlleva un coste considerable

Ramón Castro

Santiago de Compostela |

Apatrigal lamenta que se invite a comprar "cabdados del amor" en Santiago: "esta tendencia actual no refleja amor por el lugar visitado, sino más bien una preocupante falta de respeto hacia el patrimonio y hacia los demás"
Apatrigal lamenta que se invite a comprar "cabdados del amor" en Santiago: "esta tendencia actual no refleja amor por el lugar visitado, sino más bien una preocupante falta de respeto hacia el patrimonio y hacia los demás" | Apatrigal

Un establecimiento del casco histórico de Santiago anima a los visitantes a comprar un candado y colocarlo en infraestructuras públicas como recuerdo de su estancia o como declaración de amor.

La llamada «moda de los candados del amor» lleva años causando graves problemas en numerosas ciudades patrimonio de todo el mundo. Desde la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural de Galicia señalan que más allá de la contaminación visual, supone un peso excesivo para barandillas y puentes, acelera la corrosión de los elementos metálicos y obliga a las autoridades a retirarlos periódicamente, lo que conlleva un coste considerable.

"Como ciudad Patrimonio de la Humanidad, Santiago de Compostela no debería fomentar ni normalizar tales prácticas", alerta Apatrigal . La asociación señala que "el patrimonio no es un lienzo donde dejar una huella personal; es un bien común que debe respetarse y preservarse".

Apatrigal concluye señalando que "los viajes y los sentimientos no necesitan un candado para perdurar mientras que "los verdaderos recuerdos permanecen en la mente, en las fotografías y en la experiencia vivida, no en un objeto que degrada el espacio público".

Pues, en realidad, añade Apatrigal "esta tendencia actual no refleja amor por el lugar visitado, sino más bien una preocupante falta de respeto hacia el patrimonio y hacia los demás".