A la espera de que el incendio quede oficialmente extinguido, los ayuntamientos de Artana y la Vilavella ya hacen balance de los efectos del fuego.
En Artana han ardido cerca de 3.000 hectáreas de monte, una cifra que casi duplica la superficie afectada por el devastador incendio del 25 de julio de 2016, cuando las llamas arrasaron unas 1.600 hectáreas. El consistorio considera que se trata de un duro golpe para un municipio cuya economía depende en gran medida de la agricultura y el turismo. Se da la circunstancia de que el fuego de hace 10 años comenzó también un 25 de julio.
En la Vilavella, el incendio ha causado importantes daños en infraestructuras municipales, con unas pérdidas que el Ayuntamiento estima superiores al millón de euros. Las llamas han destruido la iluminación del castillo, provocado desperfectos en las instalaciones del colegio, dañado conducciones de agua y han afectado a la piscina municipal.
Con la mirada puesta en la recuperación del entorno natural, el Ayuntamiento de la Vilavella ha puesto en marcha una campaña para captar voluntarios que participen en las labores de restauración forestal. Los participantes se organizarán por grupos, tendrán asignadas zonas y tareas específicas y recibirán formación previa antes de comenzar los trabajos. Las inscripciones ya pueden realizarse en el Ayuntamiento.

