Las organizaciones agrarias han cifrado en más de 40 millones de euros las pérdidas provocadas por el incendio que ha calcinado cerca de 2.000 hectáreas de superficie agrícola y ganadera en la provincia de Castellón. Aunque valoran las ayudas anunciadas por la Generalitat, reclaman un respaldo económico continuado de todas las administraciones y advierten de que muchos agricultores podrían abandonar definitivamente la actividad.
De las 9.600 hectáreas afectadas por el fuego, alrededor de 2.000 corresponden a cultivos y explotaciones ganaderas. Desde AVA-Asaja reclaman que el Gobierno de España y la Confederación Hidrográfica del Júcar habiliten también líneas de ayudas, al considerar que parte de los daños podrían haberse evitado con un mejor mantenimiento y limpieza de los barrancos por los que avanzaron las llamas.
Las organizaciones agrarias sostienen que las ayudas previstas permitirán reponer parte de lo perdido, pero recuerdan que los cultivos tardarán años en volver a ser productivos, lo que pone en riesgo la continuidad de numerosas explotaciones. Además, alertan de que el incendio ha destruido infraestructuras de conducción de agua y sistemas de regadío, una situación que amenaza ahora la cosecha de muchos huertos que se salvaron del fuego, pero que podrían perder su producción por la falta de agua durante el resto del verano.

