La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha iniciado los trabajos de emergencia para reparar los daños ocasionados por el incendio forestal del pasado verano en la Sierra de Espadán y la Plana Baixa. Las actuaciones cuentan con un presupuesto de dos millones de euros y han sido aprobadas por vía de emergencia a través del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Los trabajos se centran principalmente en retirar el arbolado y la vegetación calcinada de los cauces, restaurar las zonas afectadas y ejecutar medidas para controlar la erosión del terreno.
El incendio, declarado el 25 de julio en la Vall d’Uixó, calcinó alrededor de 9.568 hectáreas y afectó a distintos municipios de la provincia de Castellón, así como al Parque Natural de la Sierra de Espadán. El fuego quedó controlado el 4 de agosto, tras más de una semana de labores de extinción.
Según las estimaciones de los técnicos de la CHJ, las llamas afectaron a aproximadamente 127 kilómetros de cauces de dominio público hidráulico, con una superficie dañada superior a las 55 hectáreas.
Artana, primer municipio en el que han comenzado los trabajos
Las actuaciones ya están en marcha en Artana y está previsto que se extiendan en los próximos días a la Vall d’Uixó y la Vilavella. La programación contempla también intervenciones en Betxí, Nules, Alfondeguilla, Tales, Alcudia de Veo, Eslida y Onda, entre otros municipios afectados.
Las inspecciones realizadas por los técnicos han constatado daños en las distintas cuencas, especialmente por la pérdida de suelo y de vegetación en los cauces y sus márgenes.
Desde la CHJ advierten de que la desaparición de la cubierta vegetal aumenta la exposición del terreno a la lluvia y favorece los procesos erosivos. Ante posibles episodios de precipitaciones intensas, existe riesgo de que el agua arrastre tierras, cenizas, restos vegetales y sedimentos hasta los cauces, lo que podría provocar obstrucciones y acumulaciones de materiales en infraestructuras próximas.
Reutilización de los restos vegetales para frenar la erosión
La retirada de la vegetación quemada se realizará en función de las características y la accesibilidad de cada zona. Los trabajos incluyen la retirada de árboles calcinados y otros restos vegetales o, cuando resulte más adecuado, su desbroce, astillado y triturado.
La CHJ prevé reutilizar estos materiales siempre que sea posible. Parte de los restos triturados se empleará como mulching, mezclándolos con la capa superficial del terreno en las zonas próximas a los cauces.
Los ramajes y troncos restantes servirán para construir elementos de control de la erosión, como fajinas, albarradas y empalizadas.
Con estas intervenciones, la Confederación busca favorecer la infiltración del agua, reducir la erosión, estabilizar los cauces y facilitar la regeneración de la vegetación.

