Dos investigaciones del Centro de Desarrollo Rural Alt Maestrat y la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (COCEDER) ponen el foco en dos problemas que condicionan el futuro de los pueblos del interior de Castellón: el acceso a la vivienda y la integración de las personas migrantes. El estudio sobre vivienda ha analizado 1.714 inmuebles de 24 municipios de menos de 1.000 habitantes de cuatro comarcas. Los resultados reflejan que solo el 32% de las casas está abierto durante todo el año, mientras que el 37% tiene un uso esporádico y el 19% permanece vacío.
El informe señala que el problema no es tanto la falta de viviendas como la escasa disponibilidad de inmuebles para residir de forma permanente. Entre las causas figuran el elevado coste de las reformas, las herencias sin resolver y la reticencia de algunos propietarios a alquilar. Además, solo el 6% de las viviendas vacías estaría en condiciones de ser habitado y otro 13% necesitaría una rehabilitación integral. En los municipios del entorno del Penyagolosa, las casas de uso esporádico alcanzan el 50%.
La segunda investigación analiza el racismo estructural que sufren las mujeres racializadas en el Alt Maestrat, el Baix Maestrat y la Plana Alta. A partir de 14 entrevistas, el estudio advierte de que muchas mujeres migrantes trabajan en el sector de los cuidados, a menudo como internas y sin contrato, y se encuentran con dificultades para acceder a otros empleos, alquilar una vivienda o participar en la vida social. El CDR Alt Maestrat reclama que estos datos sirvan para orientar políticas públicas de vivienda, empleo, cuidados e inclusión y contribuir a que los pueblos del interior sean espacios habitables y abiertos a quienes llegan.

