La tristeza y decepción eran los sentimientos que imperaban en el Ciutat de Castelló el pasado domingo tras la derrota del Amics Castellón ante el Albacete Basket por 66-68 . Un resultado que les privaba de un ascenso que ya se les escapó de las manos un mes antes en la eliminatoria ante el Córdoba. Superada la decepción, el club ya piensa en confeccionar un proyecto que sí pueda lograrlo la próxima temporada.
El equipo dirigido por José Luis Pichel afrontaba el choque con la obligación de remontar una desventaja de seis puntos y respondió de inicio con la intensidad que requería una cita de semejante trascendencia. Impulsados por una grada entregada, los locales completaron un excelente primer cuarto, llegando a disponer de una ventaja máxima de nueve puntos y cerrando los diez primeros minutos con un prometedor 21-14 que les permitía dar la vuelta provisionalmente a la eliminatoria.
Sin embargo, el encuentro cambió radicalmente en el segundo periodo. El Albacete Basket elevó su nivel defensivo y aprovechó los errores ofensivos del conjunto castellonense para firmar un contundente parcial de 8-21. Ese tramo del partido permitió a los visitantes recuperar el control tanto del marcador como de la eliminatoria, obligando al Amics a remar contracorriente durante toda la segunda mitad.

Pese a las dificultades, los castellonenses no bajaron los brazos. En un último cuarto cargado de emoción, lograron reaccionar y llegaron a colocarse dos puntos por delante en los minutos decisivos. No obstante, la experiencia y la solidez del conjunto manchego terminaron imponiéndose en el desenlace. Dos acciones clave en los instantes finales acabaron inclinando la balanza del lado visitante y sellaron el definitivo 66-68.
La eliminación supone un duro golpe para un Amics Castelló que había convertido el ascenso en su gran objetivo de la temporada. El conjunto de la Plana ya había visto escapar la primera oportunidad en la final de campeones frente al Córdoba, pero todavía disponía de una segunda vía para alcanzar la categoría. Tras superar con autoridad al Llíria en las semifinales de la fase de ascenso, el equipo volvió a situarse a un paso del objetivo, aunque finalmente fue el Albacete quien logró el premio del ascenso.
La afición castellonense, que volvió a responder llenando el Ciutat de Castelló en una de las citas más importantes del curso, despidió al equipo con una ovación pese al resultado. Un reconocimiento al esfuerzo de una plantilla que rozó el ascenso, pero que tendrá que esperar, al menos un año más, para intentar dar el salto a Primera FEB

