El programa está dirigido a jóvenes de entre 18 y 40 años que compren su primera vivienda para convertirla en residencia habitual. La medida permite financiar hasta el 20% del precio de compra —con un máximo de 50.000 euros—, cubriendo la parte que habitualmente no financian las entidades bancarias. Pueden acogerse tanto compradores de vivienda nueva como de segunda mano situada en Cataluña, siempre que cumplan los requisitos de ingresos y solvencia establecidos por el ICF.
Las características del préstamo
El préstamo tiene un interés fijo del 0%, no aplica comisiones y cuenta con un plazo máximo de 35 años. Además, incorpora hasta 30 años de carencia, de manera que los beneficiarios no empiezan a devolver el dinero al ICF hasta haber terminado de pagar la hipoteca concedida por el banco. Una vez liquidada esta, disponen de cinco años adicionales para devolver el préstamo público.
La consejera de Economía de la Generalitat, Alícia Romero, ha explicado que la iniciativa nació para dar respuesta a una de las principales barreras de acceso a la vivienda entre los jóvenes. "Una de las dificultades de los jóvenes es que ya pagan un alquiler, pero no tienen margen para ahorrar", ha señalado. La consejera ha añadido que el objetivo era facilitar ese ahorro inicial necesario para acceder a una hipoteca: "Si ese ahorro que no pueden hacer se lo podemos dar nosotros, vamos a intentarlo".
La consejera ha explicado que ya se han formalizado cerca de 1.200 operaciones desde la puesta en marcha de la iniciativa y ha defendido los resultados obtenidos hasta ahora. "La verdad es que funciona muy bien", ha asegurado. Según ha detallado, más de la mitad de las viviendas adquiridas mediante este sistema se encuentran en la provincia de Barcelona, aunque también se han registrado operaciones en Girona, el Penedès o el Pirineo.
Lucha contra la compra especulativa
Romero ha subrayado además que las viviendas adquiridas mediante este sistema pasan a tener protección oficial, limitando así la especulación. Los propietarios pueden venderlas en el futuro, pero el precio queda limitado al coste de adquisición, las reformas realizadas y la actualización correspondiente al IPC. "No queremos que se especule con la vivienda", ha afirmado. En este sentido, ha ido más allá al asegurar que "comprar una vivienda para especular y ganar dinero es una mentalidad que hay que ir retirando", defendiendo un modelo que permita el acceso a la propiedad sin convertir los inmuebles en activos de inversión.
