La investigación policial comenzó a mediados del mes de abril, cuando los agentes dedicados a la represión de los delitos relacionados con el tráfico de drogas obtuvieron indicios de la existencia de un varón, residente en la localidad, que se estaba dedicando a la venta de hachís.
El sospechoso estaba utilizando su vivienda para manipular la sustancia estupefaciente y contactaba diariamente con numerosos consumidores en los alrededores del domicilio, principalmente durante la tarde y la noche.
Su detención se produjo tras el registro que la Policía Nacional realizó en su vivienda, en el que se hallaron 1.659 gramos de hachís (15 tabletas de hachís dentro de la nevera y envasadas al vacío y otras dos tabletas incompletas), así como una báscula de precisión, 440 euros en metálico, tres teléfonos móviles y diferentes utensilios para la manipulación de la droga.

