La provincia de Cuenca también guarda entre sus pueblos historias transmitidas durante generaciones que se mueven entre el recuerdo, la tradición oral y el misterio. Misterios de Más, con Miguel Ángel Linares y Seyla Gutiérrez, ha recuperado esta semana una de ellas: la conocida como Dama de Blanco de Tragacete.
Las damas de blanco forman parte de un arquetipo extendido por el folclore europeo. Las historias las describen habitualmente como figuras femeninas vestidas de blanco vinculadas a castillos, bosques o parajes rurales y asociadas a acontecimientos trágicos, advertencias o incluso a la protección de quienes se encuentran en peligro.
Con el paso de los siglos, estos relatos se habrían mezclado con historias de hadas, brujas, ánimas y apariciones religiosas. En algunas versiones, lejos de resultar amenazadoras, las damas blancas aparecen como figuras protectoras que auxilian a viajeros o niños perdidos.
Y precisamente una historia de este tipo habría quedado durante décadas en la memoria de Tragacete.
Según el relato recuperado por los colaboradores de Onda Cero Cuenca, su protagonista fue un niño llamado Lázaro Lozano, de unos siete años. La historia se situaría aproximadamente entre las décadas de 1930 y 1940, aunque sus narradores advierten de que no disponen de una fecha precisa.
Lázaro se habría perdido mientras se encontraba en el campo. Con la llegada de la noche, los vecinos suspendieron temporalmente su búsqueda ante la falta de luz y la retomaron a la mañana siguiente. Finalmente encontraron al pequeño cansado y hambriento, pero aparentemente en buen estado.
Es entonces cuando comienza la parte misteriosa del relato. Según habría contado posteriormente el niño, mientras lloraba apareció ante él una pequeña luz que fue aumentando de tamaño hasta adoptar la forma de una mujer.
La describió con cabello rubio y vestida completamente de blanco. Según la leyenda, aquella figura permaneció junto a él durante la noche, proporcionándole una sensación de tranquilidad y calor hasta que fue localizado a la mañana siguiente.
¿Una aparición, una construcción de la imaginación de un niño asustado o una respuesta del cerebro ante una situación extrema? El propio espacio deja abierta la interpretación y presenta el episodio como lo que es: una historia transmitida oralmente cuya dimensión sobrenatural no puede comprobarse.
Linares y Gutiérrez explican que recuperaron hace tiempo este relato y que, después de contarlo en la radio, un vecino de Tragacete les aseguró conocerlo desde su infancia. Para los colaboradores, este testimonio refuerza al menos su condición de leyenda popular vinculada al municipio, independientemente de cuánto haya podido transformarse con el paso de las generaciones.
Una historia que vuelve a poner el foco en ese patrimonio oral de la Serranía de Cuenca compuesto por relatos, leyendas y enigmas que durante décadas han pasado de mayores a pequeños.

