¿Qué significa ser hombre en 2026? Mentes Divergentes, el espacio de Onda Cero Cuenca con Bárbara Díez, ha abordado esta semana los cambios que atraviesa la masculinidad con el psicoterapeuta, escritor y conferenciante Jorge Cantero, autor del libro Ser Hombre.
Cantero considera que uno de los principales retos pasa por construir una masculinidad alejada del machismo y de la permanente búsqueda de poder o estatus, pero sin convertir las características tradicionalmente asociadas a los hombres en una identidad rígida.
“Ser hombre en 2026 significa dejar atrás, de una vez por todas, todo rastro de machismo”, sostiene el psicoterapeuta, que propone dirigir capacidades como la fuerza hacia el cuidado de otras personas y hacia una convivencia más saludable.
Uno de los conceptos centrales de la conversación ha sido la competición. Cantero advierte del desgaste que puede provocar entender permanentemente las relaciones personales, profesionales e incluso entre amigos como una pugna por demostrar quién posee mayor reconocimiento o estatus.
A su juicio, esa dinámica puede relacionarse también con las dificultades que todavía encuentran algunos hombres para mostrar vulnerabilidad, expresar emociones o aceptar ser cuidados.
Una «crisis de identidad» que afecta especialmente a los jóvenes
Cantero considera que actualmente puede hablarse de una crisis de identidad masculina y muestra especial preocupación por las generaciones más jóvenes. Según su planteamiento, muchos chicos reciben mensajes sobre aquello que no deberían reproducir de modelos anteriores, pero pueden encontrar dificultades para identificar referentes alternativos sobre cómo construir su propia masculinidad.
Otro de los problemas que identifica es la asociación entre el valor personal del hombre y su capacidad de rendir, producir, proveer o alcanzar resultados.
“El hombre tiene muchos años viéndose como alguien que tiene que rendir”, explica. Frente a ello, Cantero reivindica la capacidad de sentir como una parte inseparable de la experiencia humana: “Sentir vulnera, sentir abre, sentir conecta, sentir vincula”.
La conversación aborda también la aparente contradicción entre pedir hombres emocionalmente disponibles y, al mismo tiempo, seguros, autónomos o resolutivos. Cantero rechaza que una persona tenga que escoger entre ambas dimensiones y defiende que la ternura, el cuidado y el cariño también pueden formar parte de la masculinidad.
Empatía y «presunción de buena intención»
En las relaciones entre hombres y mujeres, el psicoterapeuta reclama especialmente empatía y confianza. Entre los conceptos que propone se encuentra la “presunción de buena intención”: no interpretar automáticamente las actuaciones de la otra persona como un intento de causar daño, sino tratar de comprender sus circunstancias y dificultades.
“Me encantaría que en la época moderna hombres y mujeres pudiéramos relacionarnos con el otro desde una presunción de buena intención”, explica.
Cantero cierra su intervención con un mensaje dirigido especialmente a los adolescentes que intentan construir su identidad: cuidado, responsabilidad y capacidad para expresar las emociones.
“No te preocupes demasiado por parecer un buen hombre. Preocúpate por ser una buena persona”, resume. A partir de ahí, propone entender la fuerza no como una herramienta para dominar, sino para cuidar; asumir la responsabilidad sobre los propios actos y decisiones; y no renunciar a emociones como el miedo, el dolor, la ternura o la vulnerabilidad únicamente para aparentar fortaleza.

