CAZADORES-RECOLECTORES

Dos conquenses se adentran en el Chaco paraguayo para recuperar la memoria de los ayoreos Totobiegosode

El investigador Santi Domínguez y el cineasta Dorian Sanz han regresado del Chaco paraguayo después de documentar antiguos campamentos de los ayoreos Totobiegosode abandonados hace décadas. El material formará parte de un nuevo documental con el que pretenden conservar y divulgar la memoria de su forma tradicional de vida.

Onda Cero Cuenca

Cuenca |

El investigador Santi Domínguez y el cineasta Dorian Sanz han vuelto a Cuenca después de adentrarse en la selva del Chaco paraguayo junto a miembros del pueblo ayoreo Totobiegosode. Era su tercera expedición a la zona y, en esta ocasión, el objetivo pasaba por llegar hasta antiguos campamentos y reconstruir su historia a través de las personas que todavía recuerdan cómo era la vida nómada en la selva.

Los ayoreos son un pueblo tradicionalmente cazador-recolector asentado entre Bolivia y Paraguay. Domínguez y Sanz llevan años trabajando sobre los últimos grupos que mantienen o conservan la memoria de estas formas de vida y han establecido durante sus diferentes expediciones una relación de confianza con miembros de la comunidad.

Esa confianza les ha permitido acceder esta vez a dos antiguos campamentos situados en plena selva, acompañados por miembros de la propia comunidad. Allí todavía encontraron restos de viviendas, postes clavados en el suelo, antiguos hogares y objetos abandonados. En uno de los asentamientos pudieron además conocer sobre el terreno la historia de un enfrentamiento ocurrido décadas atrás y visitar las tumbas de personas fallecidas, familiares de algunos de sus actuales acompañantes.

“Que los propios ayoreos te estén contando para qué servía cada cosa que estamos viendo fue un momento increíble”, explica Dorian Sanz. El cineasta considera que han conseguido registrar imágenes excepcionales para un documental que define como el proyecto más ambicioso y extenso que han realizado hasta ahora.

Una parte esencial del trabajo consiste precisamente en conservar un conocimiento transmitido tradicionalmente de forma oral. Los investigadores recuerdan que varios grupos Totobiegosode fueron abandonando la vida en la selva en diferentes momentos, mientras todavía existen familiares que permanecen en aislamiento voluntario. Documentar los recuerdos de quienes conocieron directamente aquella forma de vida permitirá que sus testimonios permanezcan como fuente para las próximas generaciones.

Durante la expedición se respetó en todo momento el aislamiento de los grupos que continúan viviendo en la selva. Domínguez explica que evitar el contacto responde tanto a su derecho a conservar su forma de vida como a la necesidad de proteger su salud. Incluso sus propios familiares que actualmente viven fuera actúan como defensores de ese espacio y respetan la decisión de quienes permanecen aislados.

El documental abordará además la deforestación del Chaco y la transformación sufrida por el territorio durante el último siglo. Para sus autores, la desaparición de la selva no implica únicamente una pérdida medioambiental, sino también una amenaza para una cultura estrechamente vinculada a ese territorio.

Todavía no existe una fecha de estreno. El proyecto cuenta en esta ocasión con la productora Visual Quality y se encuentra pendiente de buena parte del trabajo de posproducción: desarrollo definitivo del guion, montaje, mezcla de sonido y banda sonora. La intención es que posteriormente pueda difundirse en diferentes idiomas.

Entre todo el material registrado, Sanz destaca especialmente las imágenes obtenidas después de caminar durante unas dos horas y media por la selva hasta alcanzar los antiguos asentamientos. “Creo que son imágenes muy impactantes”, asegura. Un documento audiovisual con el que ambos pretenden acercar al público una cultura muy alejada geográficamente de Cuenca, pero cuya memoria han contribuido a conservar desde el corazón del Chaco paraguayo.