Aitor Sanz ha puesto punto final a su carrera como futbolista profesional. El capitán del CD Tenerife, uno de los grandes símbolos de la historia reciente de la entidad blanquiazul, anunció este lunes su retirada después de 13 temporadas defendiendo la camiseta del conjunto insular y 408 partidos oficiales.
El madrileño, convertido en tinerfeño por sentimiento y trayectoria, no abandonará, sin embargo, el club de su vida. Desde este mismo lunes pasa a formar parte del cuerpo técnico del primer equipo, donde trabajará junto a Álvaro Cervera y comenzará una nueva etapa profesional desde el banquillo.
«Hasta aquí llega mi carrera como futbolista. Para mí es un día feliz y estoy encantado de dar este paso», comunicó Aitor Sanz en una emotiva comparecencia junto al máximo accionista de la entidad, Rayco García.
El ya exfutbolista reconoció sentir una profunda liberación después de asumir durante tantos años la responsabilidad de representar al Tenerife dentro y fuera del terreno de juego.
«Me he quitado un peso grande de encima por toda la responsabilidad que conlleva ser el capitán del Tenerife durante tanto tiempo. Se me abre una nueva etapa en la vida y estoy deseando agarrarla con fuerza y disfrutar de otra manera», explicó.
«Ni en cien años podré devolverle a la afición todo su cariño»
Aitor Sanz quiso dedicar buena parte de su despedida al tinerfeñismo, al que agradeció el respaldo recibido durante más de una década. El centrocampista llegó a la Isla en el verano de 2013, procedente del Real Oviedo, como un fichaje más y termina su trayectoria convertido en el segundo futbolista con más partidos disputados en la historia del CD Tenerife.
«La afición del Tenerife es especial. Me ha dado muchísimo cariño y creo que, aunque viviera cien años, no sería capaz de devolvérselo», afirmó.
También tuvo palabras de reconocimiento para los clubes por los que pasó, sus compañeros, entrenadores, trabajadores de la entidad y todas las personas que han formado parte de su carrera.
«Voy a ser un aficionado más de este club y ahora formaré parte de él desde otro punto de vista», añadió visiblemente emocionado.
El cuerpo dijo basta, pero el sentimiento permanece
Preguntado por el proceso que le llevó a tomar la decisión, Aitor Sanz admitió que su deseo habría sido continuar jugando, aunque fue consciente de que había llegado el momento de cerrar su etapa sobre el césped.
«Me apetece seguir jugando hasta los 60, pero el cuerpo da lo que da. Uno tiene que ser consciente de cuál es su situación. Esto es un club de fútbol profesional y el interés del club está por encima de lo individual», señaló.
La decisión fue consensuada entre el jugador, la dirección de la entidad y el cuerpo técnico. La presencia de Álvaro Cervera, con quien Aitor Sanz ya coincidió en su primera temporada en Tenerife, resultó determinante para afrontar el cambio.
«Creo que la situación con el cuerpo técnico es ideal para comenzar una nueva etapa. Entre todos decidimos que lo mejor para el Tenerife y para mí era dar este paso. El momento era perfecto», explicó.
Aitor cuenta con los tres niveles de entrenador y tendrá ahora la oportunidad de descubrir su futuro en los banquillos desde un cuerpo técnico profesional.
«Mi función tendrá que decidirla el míster. Yo estaré para apoyar en todo lo que pueda. El fútbol me gusta y me apasiona, pero tengo que verme ahí. Se me da la oportunidad de probar en un cuerpo técnico de élite y eso es un privilegio», reconoció.
Rayco García: «Podrá cambiar el estadio o el escudo, pero nunca cambiará la historia de Aitor»
Rayco García destacó la dimensión deportiva y humana de quien ha sido el gran capitán blanquiazul de la última década. El máximo accionista del Tenerife confirmó que Aitor Sanz ya se ha incorporado al cuerpo técnico de Álvaro Cervera.
«Llegó como otro jugador más y con el paso del tiempo vimos que era una persona totalmente diferente, uno de los nuestros, alguien que se involucraba al máximo», aseguró.
García puso en valor la huella imborrable que deja el futbolista tras trece campañas en la Isla.
«Podrá cambiar el escudo, podrá cambiar el estadio y podrán cambiar muchísimas cosas, pero nunca cambiará la historia y lo que hemos descubierto de Aitor. Ha llevado este escudo siempre con la máxima dignidad y respeto», manifestó.
El máximo accionista incluso abrió la puerta a que el eterno capitán pueda dirigir algún día al equipo blanquiazul.
«Quién sabe si en el futuro podemos tener aquí al entrenador del CD Tenerife», apuntó.
Insignia de Oro y Brillantes y petición de la Medalla al Mérito Deportivo
El CD Tenerife prepara varios reconocimientos para homenajear a uno de los futbolistas más importantes de su historia. El club le entregará la Insignia de Oro y Brillantes durante el primer partido de Liga que el equipo dispute en el Heliodoro Rodríguez López, correspondiente a la segunda jornada frente a la UD Almería.
La entidad quiere que el homenaje se celebre ante todo el tinerfeñismo y no en un acto privado. Además, solicitará formalmente al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife que Aitor Sanz reciba la Medalla al Mérito Deportivo.
Rayco García confirmó que la propuesta ya ha sido trasladada al alcalde de la capital tinerfeña, José Manuel Bermúdez, quien habría recibido favorablemente la iniciativa.
Una trayectoria marcada por el compromiso
Aitor Sanz deja el fútbol después de 408 partidos con el CD Tenerife, un ascenso a Segunda División y dos eliminatorias finales de promoción a Primera. Una trayectoria en la que vivió salvaciones agónicas, temporadas ilusionantes, golpes deportivos y algunos de los momentos más intensos de la historia reciente del club.
El capitán recordó especialmente las permanencias logradas durante sus primeras temporadas, las promociones de ascenso y las despedidas de compañeros como Dani Hernández, Carlos Ruiz o Raúl Cámara. También admitió que el descenso fue uno de los episodios más dolorosos de su carrera.
«El descenso fue terrible. Fue un momento durísimo y todo el proceso fue muy complicado. Pero el fútbol también tiene momentos de ese tipo y hay que saber superarlos», reflexionó.
Aitor Sanz se marcha con una pequeña espina clavada: no haber conseguido devolver al Tenerife a Primera División.
«Me quedo con la pena de no haber podido lograr un ascenso a Primera, pero espero estar aquí cuando el club lo consiga», concluyó.

