Ir a comprar leche, pan o agua al supermercado, buscar ropa o simplemente entrar en una tienda y probarse una prenda puede convertirse en una carrera de obstáculos para una persona que utiliza silla de ruedas. Marta Sevilla ha contado en 'Más de Uno Mallorca' de Onda Cero Mallorca las dificultades que encuentra en situaciones tan cotidianas como hacer la compra o salir de tiendas.
Una de las primeras barreras aparece en los propios supermercados. “Nunca había pensado en todo lo que conlleva no llegar a las estanterías de arriba”, explica Marta, que tampoco puede utilizar los carros convencionales. Algunas cadenas de distribución han incorporado carros adaptados, pero asegura que “la mayoría de supermercados no los tienen”.
También los pasillos pueden convertirse en un problema, especialmente en los establecimientos pequeños o cuando hay productos colocados durante la reposición. “Ni Marta en su silla, ni una mujer o un hombre con el carrito del niño, o una persona mayor con su andador pueden llegar”, señala indignada.
A la hora de pagar, las cajas tampoco están adaptadas siempre: algunas son demasiado estrechas o tienen una altura que dificulta el acceso. Y aunque comprar por internet puede ser una alternativa, Marta recuerda que “no todo el mundo reparte a domicilio” y que hay productos que necesitamos ver y comprar físicamente.
En las tiendas de ropa se suma otro obstáculo: los probadores. “Las tiendas de ropa no suelen tener probadores grandes para personas con movilidad reducida donde quepa una silla de ruedas”, denuncia. En ocasiones, incluso cuando existe uno supuestamente adaptado, el espacio resulta insuficiente: “No sabía ni cómo salir de ahí,” relata en una de sus experiencias.
Marta también relata que algunas tiendas tienen varias plantas y los probadores están en un piso al que no puede acceder porque el montacargas está destinado únicamente a mercancías. Por eso, los comercios inaccesibles deberían ofrecer un buen servicio online y de reparto a domicilio.
Sin embargo, el mensaje de esta joven mallorquina de 26 años de edad, que utiliza una silla de ruedas desde que hace tres años, tras sufrir mielitis transversa, es constructivo, toda una elección de superación personal y diaria. Por ello, Marta Sevilla cuenta cada una de sus historias, su día a día, en una una sección sobre accesibilidad que pretende sensibilizar a la sociedad y construir un mundo apto para todos.
La intención de Marta no es renunciar a las compras, sino poder disfrutarlas. “Al final, bueno, pues ya vas mentalizada”, explica tras otra jornada de trabajo en una importante cadena hotelera. Y deja una reflexión dirigida a los comercios: “Marta tiene dinero, y se lo quiere gastar”. ¿Le ayudamos entre todos?
