La gerente del Hospital Universitario de Son Espases, Cristina Granados, se ha defendido hoy en Onda Cero ante las críticas de algunos profesionales sanitarios, la polémica por la dimisión de varios cargos directivos de su equipo y la petición de la izquierda de que dimita por el incremento del gasto público y las listas de espera.
Granados ha asegurado que, cuando llegó al cargo, encontró pacientes que “llevaban siete años esperando para operarse”, una situación que, según ha dicho, no había visto en otros centros públicos. A partir de ahí, ha explicado en el programa 'Más de uno Mallorca', que el hospital reorganizó el servicio de admisión y reforzó la coordinación con los jefes de servicio para priorizar a los pacientes más antiguos.
Granados ha sostenido que los datos han mejorado de forma notable desde entonces. La demora máxima ha pasado de 1.200 días en 2023 a 643 días al cierre de 2025, mientras que la demora media se ha reducido de 125 a 107 días. “Se ha hecho muchísimo trabajo para disminuir la demora máxima y la demora media”, ha subrayado, aunque ha admitido que el número total de pacientes en lista de espera ha aumentado por el crecimiento poblacional y el incremento de consultas.
La gerente ha rechazado, además, que un mayor presupuesto se traduzca de forma automática en más capacidad para resolver la presión asistencial. Ha señalado que el gasto real del hospital ha crecido casi un 30% entre 2022 y 2025, pero ha precisado que parte de ese aumento responde a la recuperación de derechos laborales y al pago de sentencias pendientes. “No es por muchas más personas, sino porque se ha hecho una inversión muy importante en recuperar derechos”, ha explicado.
Sobre la capacidad del hospital, Granados ha advertido de que Son Espases arrastra un déficit estructural de quirófanos. Ha recordado que dispone de 20 quirófanos de cirugía mayor, cuando por su tamaño “debería tener entre 28 y 30”, y ha defendido las inversiones realizadas en modernización tecnológica. “No tenemos la capacidad de cerrar seis quirófanos de golpe durante tres meses”, ha señalado al justificar el ritmo de algunas obras.
La responsable del centro también ha respondido a las críticas sobre su gestión. Ha admitido que es “muy exigente”, pero ha negado las acusaciones de autoritarismo y ha rechazado las informaciones sobre supuestos conflictos internos. “Decir que no sería mentira”, ha reconocido sobre su forma de trabajar, aunque ha defendido que algunas publicaciones no reflejan la versión de los profesionales aludidos. “No es verdad”, ha zanjado.
La huelga médica, ha añadido, está teniendo un efecto directo sobre la asistencia. Ha explicado que en una semana normal se realizan entre 570 y 580 intervenciones, mientras que en una de huelga la cifra cae a entre 170 y 180. “En una semana de huelga solo se opera lo urgente, lo preferente y lo oncológico”, ha señalado, al tiempo que ha advertido de la incertidumbre que encara el hospital de cara a los próximos meses. El hospital, por tanto, en semanas de huelga, está al 30% de su actividad quirúrgica normal.
