La flota artesanal de Baleares ha permanecido amarrada este lunes en señal de protesta contra las nuevas obligaciones de control pesquero impuestas por la Unión Europea. Varias decenas de pescadores se han concentrado en el puerto de Palma para visibilizar su rechazo a una normativa que consideran imposible de cumplir.
El presidente de la Federación Balear de Cofradías de Pescadores, Domingo Bonnín, ha advertido de que si no se alcanza un acuerdo en la reunión prevista para esta tarde con el Gobierno central, las embarcaciones no podrán salir a faenar. "No es tanto por una huelga, sino porque quien salga se enfrenta a una sanción por parte de la administración", ha explicado.
Una normativa atlántica
El Reglamento Europeo que entró en vigor en enero establece nuevas obligaciones de trazabilidad y control. Entre las más controvertidas figura la obligación de notificar la llegada a puerto con cuatro horas de antelación y el registro electrónico de todas las capturas mediante el Diario Electrónico de Pesca.
"Lo que hace este reglamento es tratarnos casi como delincuentes. Quieren que registremos todas nuestras actividades en medio del mar", ha denunciado Bonnín, quien insiste en que aunque esta normativa puede ser viable para la flota atlántica, para los pescadores del Mediterráneo supone una "imposibilidad manifiesta".
La flota balear realiza jornadas de menos de 12 horas con caladeros próximos a la costa. "En Baleares, con una flota pequeña de 266 embarcaciones dispersa por el archipiélago, hacer un preaviso cuatro horas antes de entrar a puerto es imposible", ha insistido Bonnín.
El dirigente ha explicado que "la mayoría de nuestras barcas, cuatro horas antes de entrar a puerto, todavía están pescando y no saben qué llevan. La bola de cristal no existe".
El sector en peligro
El incumplimiento de estas obligaciones puede acarrear multas de hasta 3.000 euros por infracción que, de reiterarse, podrían derivar en la pérdida del derecho a faenar. "Nos podemos quedar sin sector pesquero", ha advertido Bonnín.
Además, la implementación de este sistema supondría duplicar el trabajo administrativo de los pescadores, pues el recuento de las capturas ya se realiza al llegar a puerto. "No somos oficinistas, somos pescadores. No podemos convertir la cubierta del barco en una oficina", ha apuntado.
Apoyo del Govern
El Govern de las Islas Baleares ha mostrado su apoyo explícito al sector pesquero. El director general de Pesca, Antoni M. Grau, ha acompañado a los pescadores en su protesta y ha subrayado que "para gestionar los recursos es básico conocer las capturas, pero tiene que ser una cosa razonable que les facilite la vida a los pescadores".
Grau ha achacado la naturaleza restrictiva de esta nueva normativa a una "cuestión ideológica del anterior gobierno europeo" y ha confiado en que el actual comisario de Pesca pueda ejecutar cambios.
Una reunión decisiva
Está previsto que esta tarde las cofradías de pescadores españolas se reúnan con la Secretaría General de Pesca del Gobierno central para abordar la posibilidad de reducir o eliminar la obligación del preaviso.
"No quiero ser optimista, pero puede haber un acuerdo", ha confiado Bonnín. De no realizarse las modificaciones propuestas, las barcas quedarán amarradas en los puertos ante la imposibilidad de asumir el coste de las sanciones.
Una protesta nacional
La movilización de este lunes se extiende por toda España. La Federación Nacional de Cofradías de Pescadores ha convocado un paro generalizado en los puertos españoles, con concentraciones en Madrid y en toda la costa.
Minuto de silencio
Al inicio de la protesta, los presentes han guardado un minuto de silencio en memoria de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), ocurrido el domingo, en el cual han perdido la vida familiares del presidente de la federación de cofradías andaluza.
