El compositor, pedagogo y teórico musical ibicenco Miguel Roig-Francolí ha dedicado su vida a tender puentes entre culturas, épocas y sonidos y ahora tras una dilatada trayectoria, el próximo 5 de agosto recibirá la Medalla de Oro de la ciudad de Ibiza en el marco de las Festes de la Terra.
Por ello, ha repasado su vida y su carrera para una amplia entrevista con Agustín Prades en la sección Hablando al aire que patrocina Ópticas Doctor Marí en el programa Más de Uno Ibiza y Formentera de Onda Cero, asegurando, entre otras cosas, que su trayectoria ha estado marcada por un giro inesperado ya que "la música me salvó de ser arquitecto".
Y es que, nacido en 1953 en la Plaza del Parque de la ciudad de Ibiza, Roig-Francolí creció en un entorno sin tradición musical y su formación inicial se dio en la rondalla y la tuna locales, "donde todo se aprendía de oído, desarrollándolo pero también con el defecto de que nunca aprendíamos a leer música formalmente".
Finalmente, el gran cambio llegó en Madrid, cuando cursaba arquitectura y es que su profesor de física, el compositor José Luis Téllez, detectó su pasión y le abrió las puertas de la composición. Tanto que pronto abandonó la carrera para estudiar música a tiempo completo, formándose durante cuatro años con Miguel Ángel Coria, a quien considera su verdadero maestro de oficio y posteriormente ha ejercido durante más de tres décadas como profesor universitario en Estados Unidos, donde se ha convertido en autor de referencia en conservatorios y facultades de música, con obras interpretadas internacionalmente y libros que son lectura obligada en universidades estadounidenses.
Aunque se ha jubilado recientemente, sigue disfrutando de la música, la naturaleza, el ejercicio físico y las series, y es que según ha asegurado, "ahora dedico mi tiempo libre a mí mismo y a mis amigos aunque sigo siendo un apasionado de escuchar música y vivir la vida con calma".
Por otro lado, Roig-Francolí tampoco ha dudado en ser muy crítico con la situación política actual en Estados Unidos, lamentando los recortes a la investigación universitaria y denunciando que “el pensamiento crítico molesta a la extrema derecha autocrática, y eso es una amenaza para el país y para el mundo”.
Entre música, reflexión y docencia, Roig-Francolí sigue siendo un puente entre su Ibiza natal y el mundo, un creador que compone “como quien medita” y que nunca olvida sus raíces.
