Sor Antonia Tur ha sido la protagonista de una nueva edición de Hablando al Aire, el espacio de Más de Uno Ibiza y Formentera patrocinado por Ópticas Dr. Marí, y en él, la conocida y muy querida hermana de las Agustinas y directora general del Colegio Nuestra Señora de la Consolación que acaba de recibir un reconocimiento de la Confederación de Centros de Enseñanza de las Islas Baleares por su trayectoria y sus años de dedicación a la educación, ha repasado su trayectoria vital, vinculada a la religión, la educación, la enfermería y la labor misionera.
Durante la entrevista, Sor Antonia ha defendido una forma de enseñar "basada en acompañar a cada persona para que descubra sus capacidades y en enseñarla para que aprenda a caminar por la vida con criterio propio" y en este sentido también ha mostrado su preocupación "por la influencia de las redes sociales, la pérdida de las relaciones humanas y el impacto de las nuevas tecnologías entre los más jóvenes" y por lo que defiende firmemente "la necesidad de recuperar el contacto humano, el diálogo y la capacidad de mirar a los demás frente a una sociedad cada vez más condicionada por las pantallas".
Mientras, dejando de lado su labor educativa, la entrevista ha permitido conocer la labor personal de una mujer que pasados los 82 años se sigue manteniendo en plena forma y que, además de maestra, estudió enfermería para poder trabajar durante años en el ámbito sanitario antes de cumplir su vocación misionera durante doce años en Perú.
En este sentido, la religiosa ha recordado su etapa en el país andino, donde trabajó en comunidades rurales y zonas especialmente desfavorecidas, en momentos especialmente complicados porque estaba vigente el terrorismo de Sendero luminoso, "impulsando programas de salud, formando promotores sanitarios y colaborando en proyectos que permitieron reducir considerablemente la desnutrición infantil". Y allí, precisamente conoció al actual papa León XIV, a quien ha definido como una persona "muy sencilla, cercana, inteligente y profundamente humana como demuestra que en el tiempo que pasó en el país llegó a aprender quechua para comunicarse directamente con las comunidades más alejadas".
Por último, Sor Antonia ha asegurado que, desde sus recuerdos de infancia en Ibiza hasta su trabajo como religiosa, enfermera, misionera y educadora, "los momentos que permanecen con el paso de los años son aquellos en los que se ha podido ayudar a otras personas porque al final, a lo largo de una larga trayectoria vital, lo más importante de todo es ser feliz, ser feliz amando y dejándose amar".
