Lea Leuzinger, coordinadora de la plataforma ciudadana y ecológica Salvem Sa Badía, ha analizado en el programa Más de Uno Ibiza y Formentera los nuevos vertidos de aguas fecales en Cala de Bou al tiempo que ha aprovechado para advertir del riesgo medioambiental que suponen las elevadas temperaturas del mar y destacar la participación de 35 jóvenes en la protección del litoral de Sant Antoni.
No en vano, para Leuzinger, la bahía de Sant Antoni "continúa enfrentándose a importantes problemas medioambientales, desde los vertidos de aguas fecales durante las lluvias hasta los fondeos irregulares sobre las praderas de posidonia y los efectos del calentamiento del Mediterráneo" y en este sentido, la coordinadora de Salvem Sa Badía ha alertado de que los 35 voluntarios juveniles del programa Estim sa Badia que se ha prolongado durante seis semanas "han supervisado cerca de 280 embarcaciones, con una media de casi diez al día, comprobando que aproximadamente la mitad estaban fondeadas sobre posidonia en una proporción similar a la del año pasado".
Sin embargo, también ha puesto sobre la mesa el dato esperanzador de que las encuestas realizadas a los navegantes "demuestran que cada vez conocen mejor la importancia de esta planta marina aunque desgraciadamente esto no se traduzca en un cambio suficiente en las prácticas de fondeo".
Además, otro de los problemas que sigue preocupando a la plataforma son los vertidos de aguas fecales que se producen en Cala de Bou cada vez que llueve con intensidad, como ha vuelto a ocurrir recientemente, cuando aparecieron toallitas, restos orgánicos e incluso ratas muertas en la costa y en este caso Leuzinger ha explicado que la principal causa "es una red de saneamiento que todavía mezcla, en buena parte de su recorrido, las aguas pluviales con las residuales ya que durante las lluvias torrenciales, el exceso de caudal amenaza con saturar la depuradora y parte del agua sin tratar acaba siendo evacuada al mar".

En este sentido, la coordinadora ha diferenciado estos episodios de los vertidos en tiempo seco, "que pueden deberse a roturas o atascos y constituir un delito ambiental" y por ello, para acabar con los desbordamientos recurrentes, ha considerado "imprescindible reformar la red de saneamiento y separar las aguas de lluvia de las fecales en una actuación que debe se urgente pese a su complejidad y elevado coste" y ha pedido a los ciudadanos "que no arrojen toallitas ni otros residuos al inodoro, porque terminan llegando al litoral cuando se producen estos episodios".
Por su parte, en cuanto al estado de las praderas de posidonia de Cala Gració y Cala Bassa, Leuzinger ha avanzado que las primeras observaciones de las inmersiones realizadas este año "apuntan a una situación de relativa estabilidad", aunque ha insistido en que se trata de resultados preliminares que deberán confirmarse científicamente en el informe previsto para el primer trimestre de 2027.
Aún así, también ha explicado que los datos de los termómetros instalados el año pasado "reflejan temperaturas del agua preocupantemente elevadas, en consonancia con el calentamiento registrado en el Mediterráneo y es que la se han detectado hojas de posidonia que presentan un aspecto blanquecino en una posible señal de deterioro que preocupa por la importancia de estas praderas para la oxigenación del agua y el equilibrio del ecosistema marino". Incluso, Leuzinger, ha aportado otro dato que ha llamado la atención de los buceadores y es que este año no han conseguido localizar las nacras de roca (Pinna rudis) que habitualmente observaban en las estaciones de seguimiento de Cala Gració aunque también ha pedido prudencia aclarando que no haberlas visto no significa necesariamente que hayan desaparecido, ya que son difíciles de detectar y pequeñas variaciones en los recorridos de observación pueden hacer que pasen inadvertidas.

