La única condición que se exige es no estar condenado por delitos sexuales, porque en la UTE conviven hombres y mujeres. Hay unos 200 hombres y 20 mujeres. Uno de los coordinadores de la UTE de Villabona, Gabriel Ledo, nos cuenta que son muchos los internos que solicitan ingresar en la unidad. La mayoría lo hace porque quiere realmente cambiar de vida y esa voluntad es la materia prima con la que trabajan.
Gabriel es psicólogo. Lo que se encuentra en prisión no es asimilable a lo que puede verse en la calle, porque las historias que hay detrás de los presos no suelen ser bonitas. Vidas desestructuradas que se tuercen desde muy temprano y que siempre tienen como punto en común las adicciones. Alcohol, drogas, juego...Nadie llega por casualidad a la cárcel. Todos tenemos muchas oportunidades antes de tocar fondo. Romper con la filosofía de la excusa es también uno de los empeños de la UTE. Que los internos se den cuenta de sus errores, de que caer en las adicciones no es una buena idea. En cuanto se dan cuenta, son los propios presos los que se encargan de mantener limpia la UTE. Porque en la UTE se tiene el contacto mínimo posible con el resto de presos y el máximo contacto con gente de la calle.
Gabriel es un firme defensor de la filosofía de educación entre iguales. Por eso entiende que el agente más poderoso para conseguir el cambio de vida de un interno es la ayuda de otro interno. Y es algo que se aplica con gran éxito en la UTE.
