Un grupo de investigadores del I3A de la Universidad de Zaragoza está buscando financiación para desarrollar tecnologías no invasivas para leer señales cerebrales a través de los músculos. El investigador del I3A, Jaime Ibáñez, lidera esta línea de trabajo, en la que plantea que mediante sensores musculares e inteligencia artificial se podría decodificar, en tiempo real, la actividad de las neuronas motoras espinales. Una herramienta menos invasiva, más precisa y accesible que, por ejemplo, la estimulación cerebral con electrodos.
La iniciativa se ha presentado en un artículo científico, publicado en Nature Biomedical Engineering en colaboración con investigadores británicos y alemanes. Incide en analizar la actividad de esas neuronas motoras, que reciben señales del cerebro y la médula espinal, y actúan en la activación del músculo. El equipo ya lleva un año y medio trabajando en un proyecto financiado por el Consejo Europeo de Investigación, con una ayuda dotada de 1.500.000 euros.
El investigador, Jaime Ibáñez, explica algunas ventajas de analizar el cerebro a partir de los registros de la actividad muscular. "En la actualidad, la forma en la que podemos registrar la actividad del cerebro en sujetos sanos es mediante un tipo de sensores que permiten registrar la actividad, que llamamos de campos eléctricos. Entonces, esto es una información en cierto modo difusa, que no nos permite obtener especificidad".
"También son un tipo de señales que son bastante sensibles, entonces son fácilmente perturbables por cualquier tipo de interferencia o ruido que tengamos en el entorno, o que generemos nosotros mismos", continúa Ibáñez. "A diferencia de esto, los registros de actividad muscular son mucho más fáciles de realizar y de implementar en dispositivos vestibles. Y además, tienen una propiedad muy importante los músculos, y es que funcionan como amplificadores de la actividad neuronal".
"Es decir, que si en lugar de registrar la actividad neuronal directamente, colocando agujas que registren de esos puntos específicos, registramos la actividad de los músculos, tenemos señales que son órdenes de magnitud más grandes y que nos permiten trabajar de forma mucho más fiable y robusta", concluye Ibáñez.

