Cada lugar, cada enclave tiene un sonido, los sonidos evocan sentimientos y desde la Asociación de Empresarios Turísticos de la Sierra de Albarracín se dan a conocer para destacar un patrimonio acústico único en el mundo. Una acción que es posible gracias a la mirada del rastreador y especialista en bioacústica, Fernando Gómez, de Rastreo Forestal (SERAFO) y que ya han podido descubrir varias personas que se han acercado a localidades como Monterde de Albarracín.
Cornejas, pitos, cucos, saltamontes, algunos murciélagos que salen a comer insectos, estorninos, palomas bravías, autillos con una melodía aflautada o pájaros carpinteros son algunos de los sonidos que se escuchan en diferentes localidades de la Sierra de Albarracín.
Bronchales, Pozondón y Ródenas, además de Monterde de Albarracín, son algunos de los enclaves en los que se ubican estaciones de escucha al aire libre con equipos de captación. Fernando Gómez explica que cada época del año tiene un sonido diferente y que se ha propuesto grabar todas las estaciones del año porque incluso el silencio del invierno es muy característico. Tanto que puede incluso trasmitirnos esa tranquilidad y liberarnos del estrés.
