Historia

Ceuta y la comunidad aragonesa unidas por Agustina de Aragón

El 2 de septiembre se celebra el Día de Ceuta y desde hace poco más de un mes no hay rincón de España en el que no se hable de esta ciudad autónoma. La comunidad aragonesa y Ceuta están unidas por una mujer que simboliza el valor y la resistencia: Agustina de Aragón. Una mujer que nació en Barcelona, vivió en Zaragoza y falleció en Ceuta.

Lourdes Funes

Zaragoza |

Retrato de Agustina de Aragón en el Museo Camón Aznar/Europa Press

Agustina Zaragoza Doménech, o como ha pasado a la historia, “Agustina de Aragón”, nació en Barcelona, pero tuvo un gran papel durante la guerra de la Independencia en Zaragoza. Concretamente en el primer Sitio de la ciudad, donde lanzó el famoso cañón que hizo que las tropas francesas se retiraran para reorganizarse. Pero la vida de Agustina no terminó en la capital aragonesa, sino que la llevó a vivir en otras ciudades españolas hasta que llegó a Ceuta, donde pasó los últimos días de su vida y murió.

El catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alicante y autor del libro "Agustina de Aragón. Vida y mito de una heroína de guerra", Rafael Zurita, explica que llegó a Ceuta desde Sevilla donde vivía con su segundo marido hasta que se divorció y su hija se trasladó a vivir a Ceuta al casarse. “Sobre la vida de Agustina después de los sitios tenemos desgraciadamente poca información, poca documentación directa, aunque tenemos alguna referencia, por ejemplo, en el padrón de habitantes de 1856 de Ceuta aparece su nombre”, explica Zurita.

Agustina murió con 71 años en Ceuta en 1857 y hasta entonces vivió con su hija, su yerno y sus nietos. “Llevaba una vida anónima, era muy religiosa y sabemos, por la documentación administrativa del Ministerio del Ejército que hasta los últimos años de su vida exigió que se le pagase la pensión que como militar había recibido”, cuenta el catedrático. Ya desde que terminó la Guerra de la Independencia Agustina aparece en los libros de historia “se le cita como Agustina de Aragón, algo que no le gustaba ni a ella ni a su hija”. Ya entonces aparecía en “iconografías, dibujos y memorias de militares franceses e ingleses y, en cambio, tenía una vida completamente anónima en todas las ciudades en las que vivió”, afirma Rafael Zurita.

Agustina de Aragón cobraba una pensión como Subteniente de Infantería, cargo y pensión que se le concedió por el papel que jugó durante la guerra de la Independencia en Zaragoza y en otras ciudades. Una paga que tenía que reclamar cuando el gobierno no le pagaba, al igual que a otros militares.