Extrañamente propensos a los accidentes, los actores luchan contra las adversidades a lo largo de toda la representación, con unas consecuencias tan divertidas como irreparables.
La función que sale mal ha hecho partirse de risa a más de 8 millones de espectadores desde su estreno en el West End en Londres (2012), acumulando los mayores premios en su categoría. Su éxito internacional se extiende a más de 30 países.
