El espectáculo está concebido como un espacio donde conviven los deseos, se nutre de los anhelos del pasado, y los sentimientos pueden recuperarse. La narrativa se desarrolla a través de escenas que reflejan la pureza y la intensidad de los sentimientos, guiando al público en un recorrido sensorial y emocional.
La colaboración de Ernesto Artillo, como asesor escénico y diseñador de vestuario, juega un papel fundamental, junto con la creación musical de la obra, inspirada gran parte en la copla y el bolero.

