La campaña de la aceituna hojiblanca arranca con precios que no cubren los costes de producción. Según UPA Granada, el kilo se paga actualmente a unos 40 céntimos, frente al euro que alcanzó durante la campaña anterior. Producirlo cuesta entre 70 y 75 céntimos, lo que deja pérdidas de entre 30 y 35 céntimos por kilo para los olivareros.
Esta variedad, presente especialmente en el Poniente de Granada, se destina tanto a la elaboración de aceite de oliva como al consumo como aceituna de mesa. Muchos agricultores distribuyen parte de su cosecha entre ambos mercados para mejorar la rentabilidad de sus explotaciones.
Sin embargo, la caída de los precios y las dificultades para vender la producción amenazan esa estrategia. «No es que no nos compren nuestro producto, es que directamente no nos lo quieren ni comprar», denuncia Nicolás Chica Escánes.
Más producción y menos capacidad para absorber la cosecha de aceituna hojiblanca de Granada
UPA Granada atribuye esta situación a tres factores. El primero es el aumento previsto de entre un 15 y un 20 % de la producción de aceituna de mesa respecto a la campaña anterior, que coincide con una demanda incapaz de absorber toda la oferta.
El segundo factor, según la organización agraria, es la entrada de aceituna procedente de Marruecos, Túnez y Grecia, que incrementa la competencia en el mercado. Chica Escánes reclama que se controle el cumplimiento de los requisitos y estándares exigidos a los productores españoles.
La organización también apunta a la pérdida de competitividad en el mercado estadounidense, un destino importante para la aceituna española, por el impacto de los aranceles.
A esta situación se suma que algunas entamadoras y empresas procesadoras han suspendido temporalmente la recepción de nuevas partidas. Esto puede dejar a parte de los agricultores sin comprador y obligarlos, en algunos casos, a plantearse dejar la aceituna en el árbol.
UPA advierte de pérdidas para miles de agricultores
El secretario general de UPA Granada calcula que esta situación puede afectar a miles de agricultores de la provincia, especialmente en las zonas donde predomina la variedad hojiblanca, como el Poniente, Huétor Tájar, la Vega y Alhama.
La organización recuerda que la Ley de la Cadena Alimentaria prohíbe pagar al productor por debajo de sus costes efectivos de producción. Por ello, Chica Escánes considera que los precios actuales incumplen el marco legal y reclama que se investiguen las condiciones de compraventa.
UPA asegura que está asesorando a sus afiliados y a otros agricultores afectados para trasladar posibles irregularidades a la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), el organismo encargado de supervisar el cumplimiento de la normativa.
UPA reclama controles a las importaciones y a los precios
Entre las medidas que plantea la organización agraria figuran reforzar los controles sobre la aceituna importada de terceros países, limitar los contingentes cuando corresponda y fiscalizar las prácticas comerciales de las industrias y empresas compradoras.
«Estamos a favor de que haya competencia, pero que sea una competencia leal y justa», sostiene Chica Escánes, que pide medidas para evitar que los agricultores tengan que vender por debajo de sus costes.
La preocupación del sector se centra ahora en la evolución de los precios y en la posibilidad de encontrar compradores para toda la cosecha. Si persisten los bajos precios y los cierres temporales de recepción, los productores de aceituna hojiblanca de Granada afrontarán una campaña en la que recoger el fruto podría suponer aumentar las pérdidas.

