El inicio del curso escolar ha llegado marcado por la preocupación para numerosas familias del Colegio Público Rural Campos de Conil. De las seis sedes que forman parte del centro, cinco permanecen cerradas por problemas en sus infraestructuras, una situación que ha obligado a reorganizar al alumnado, trasladarlo a otros centros o concentrarlo en la única sede que continúa abierta, Jesús Maestro.
Así lo ha explicado en Onda Cero Cádiz Blanca Camozzi, presidenta del AMPA, quien ha señalado que los cierres comenzaron en noviembre del pasado año y se han ido sucediendo desde entonces. Durante el verano se sumaron otras dos sedes, dejando a numerosas familias sin la escuela en la que habían matriculado inicialmente a sus hijos.
La consecuencia ha sido especialmente complicada para el alumnado de Infantil. Niños y niñas de tres, cuatro y cinco años se han visto obligados a cambiar de centro, utilizar transporte escolar o desplazarse diariamente hasta Jesús Maestro, incluso cuando la sede se encuentra alejada de sus domicilios. Algunas familias han optado por solicitar plaza en otros colegios, aunque no todas han podido hacerlo debido a que muchos centros ya tenían sus plazas cubiertas.
“De seis que son, tenemos cerradas cinco”, ha resumido Camozzi, que considera que la situación está vulnerando el derecho de las familias de la zona rural de Conil a disponer de una escuela cercana.
De doce unidades a seis
La crisis de las infraestructuras no solo ha provocado el cierre de edificios. El Colegio Rural Campo de Conil ha pasado de contar con doce unidades educativas a tener seis y, según la representante del AMPA, ha perdido alrededor de 40 alumnos de los más de cien que tenía anteriormente.
La reducción también tiene consecuencias sobre el personal del centro, con pérdida de docentes y otros profesionales vinculados a las unidades que han desaparecido.
Desde el AMPA critican la respuesta tanto del Ayuntamiento de Conil como de la Junta de Andalucía.
Camozzi asegura que existen actuaciones menores que corresponden al Ayuntamiento y otras obras de mayor envergadura que tendrían que ser asumidas por la administración autonómica. Sin embargo, uno de los principales obstáculos se encuentra en la situación urbanística de algunas de las propias escuelas.
Escuelas públicas sin regularizar
Uno de los aspectos más llamativos del conflicto es que algunas de las sedes del colegio rural no se encuentran regularizadas urbanísticamente e incluso, según ha explicado Camozzi, algunas no constarían en el Catastro. Se trata de edificios antiguos que llevan años prestando un servicio público y por los que han pasado generaciones de alumnos, docentes y familias.
La representante de las familias sostiene que el primer paso corresponde al Ayuntamiento, que tendría que avanzar en esa regularización para permitir posteriormente determinadas actuaciones en los inmuebles. Desde el AMPA consideran que esta situación está bloqueando las inversiones necesarias y reclaman que las reparaciones se conviertan en una prioridad.
“No estamos satisfechas con ninguna de las administraciones”
Las familias se muestran especialmente críticas con la gestión realizada hasta ahora. Camozzi asegura que el Ayuntamiento argumenta falta de crédito y personal para afrontar determinadas reparaciones, mientras que también reprocha a la Delegación Territorial de Educación que no haya mantenido algunas unidades pese a existir, según sostiene el AMPA, espacios y personal disponibles.
Las familias reclaman especialmente sensibilidad hacia los alumnos de Infantil, que ya durante el pasado curso tuvieron que afrontar continuos cambios y procesos de adaptación como consecuencia del cierre progresivo de las sedes. “No entendemos que se cierren”, ha señalado Camozzi, quien pide mayor “empatía con las familias y con los niños”.
Un comienzo de curso muy diferente
Mientras miles de escolares de la provincia han regresado a sus aulas, en la zona rural de Conil la vuelta al cole ha tenido una imagen muy diferente. Cinco escuelas cerradas, familias buscando alternativas, alumnos trasladados y una comunidad educativa que continúa reclamando soluciones.
Desde el AMPA insisten en que la situación necesita una respuesta urgente de las administraciones para poder recuperar las sedes y evitar que el deterioro de las infraestructuras termine provocando la desaparición progresiva de un modelo educativo estrechamente ligado a la población rural de Conil.
